TECNOLOGÍA

Mentiras virales

Una campaña del Ministerio de Educación busca ayudar a los jóvenes a distinguir entre mito y verdad en Internet.

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6 de diciembre de 2008, 12:00 a. m.

Distinguir qué es verdad y qué no en Internet sigue siendo un asunto complicado. Y la prueba es Janella Spears, una enfermera de Oregon de 55 años que cayó en la conocida 'estafa nigeriana'. Esta trampa consiste en enviar un correo electrónico con la historia de un millonario fallecido recientemente en un país africano en guerra. El destinatario recibirá parte de su herencia si ayuda a sacar ese capital a una cuenta en el extranjero, para lo que debe pagar cierta suma. A Spears le prometían 20 millones de dólares. Ella entregó inicialmente 100 dólares pero, a medida que el tiempo transcurría y la herencia no llegaba, los delincuentes le fueron enviando cartas falsas del presidente Bush, del director de la CIA, y de la ONU, así como documentos del Banco de Nigeria para que tuviera confianza de que se le pagaría la cuantiosa suma. En cada oportunidad le exigían pagos más altos hasta cuando completó 400.000 dólares en transferencias a la cuenta de los timadores. El caso de Spears muestra que estos correos virales siguen atrapando a algunos ingenuos y que la creatividad de los criminales no tiene límites. Se les llama virales porque se propagan como una enfermedad contagiosa, ya que su atractivo contenido invita a reenviarlo a otros destinatarios. La temática puede ser variada e incluye desde ayudar a un niño enfermo hasta cadenas que si se rompen causarán desgracias. Las motivaciones son también diversas. Algunos buscan hacer competencia desleal o difamar a alguna persona, mientras otros simplemente pretenden hacer una broma. Este último se conoce como vandalismo virtual o hoax, que significa broma en inglés, pues el creador del correo lo único que quiere es "jorobar, pero a veces el juego se le sale de las manos", dice Alejandro Piscitelli, consultor argentino en estos temas. Un ejemplo es un mail en el que alguien se hizo pasar por el CEO de las tiendas Gap y prometía que por cada contacto al que se le reenviara, la persona acumularía puntos para un bono de descuento por 50 dólares. "Es como encender un fósforo en un sitio inflamable", dice Piscitelli. De los llamados hoax no se ha salvado ni siquiera Bill Gates (ver recuadro), para quien este tipo de correos es incluso más molesto que los spam porque la gente se siente frustrada de que lo que se promete allí no se cumpla.Dada la capacidad para borrar las fronteras entre la realidad y la fantasía, el Ministerio de Educación y Colombia Aprende lanzaron una campaña para ayudar a niños y jóvenes a reconocer qué es verdad y qué es mentira en la red. Esta iniciativa está auspiciada por Coca-Cola, una empresa que ha sido víctima de correo viral aparentemente con la intención de difamar algunos de sus productos, los cuales han sido relacionados con problemas de salud como cáncer. Para que un email viral surta el efecto esperado debe mover algo en la sicología de cada persona. Según Juan Ciga, desarrollador de software, el miedo es una de las razones por las cuales estos mensajes (¿?) . "Mucha gente cree que si no los reenvía, la desgracia llegará a sus vidas, como sentencia el escrito", afirma. También está la facilidad. Antes para reenviar estas cadenas las personas debían escribirlas a máquina y enviarlas por correo, lo cual exige un gasto y tiempo. Pero con Internet estas cadenas encontraron a su pareja perfecta. "Sólo tengo que hacer clic en 'reenviar', escribir 10 direcciones electrónicas a 10 contactos, y listo", dice Ciga. Otro elemento es la codicia. En dichas cadenas caen ingenuos que quieren ganar plata fácilmente. En algunos casos, el remitente tiene toda la intención de ayudar. En 1999, un cibernauta inició una cadena de correos con la idea de alertar a las autoridades sobre un sitio en Internet que criaba gatos bonsái, sin sospechar que este portal era una broma. Otra cadena se originó con la conmovedora historia de Amy Bruce, una niña de 7 años enferma de cáncer de pulmón que pedía reenviar el email, pues cada vez que esto sucediera una fundación donaría plata para su tratamiento. La historia era inventada.Víctor Solano, consultor en comunicaciones, asegura que si una persona se presenta ante otra y le ofrece un millón de dólares, nadie le creería, pero que en Internet esto no sucede así porque "el texto escrito tiene mucha más fuerza y credibilidad". Para Piscitelli, la red tiene una mezcla de anonimato y facilidad de transmisión que hace más fácil timar a cualquiera. Además, "juegan con la ignorancia de muchos", afirma Ciga. Para los expertos es difícil que este tipo de correos se acabe. De hecho, hay sitios en Internet como pickandsend.com, donde se pueden escoger emails ya redactados con bromas de todo tipo para que cualquiera los mande. Por eso consideran que el énfasis se debe hacer en enseñarles a los usuarios a tener cierto sentido crítico. "Lo más importante es dudar de las fuentes, no sólo cuando estás en Internet, sino cuando consumes cualquier otro medio masivo -dice Piscitelli-, pues éstas tienen intereses creados". No está de más ponerle al asunto un poco de sentido común. Como lo dice Solano, "nadie regala dinero ni se gana una lotería sin comprar el billete".  

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