Estoy de acuerdo con Lorenzo Madrigal, mejor dicho con Osuna, en su columna de la revista #907, cuando dice que no se imagina una estatua de Jaime Garzón. Pues yo además, no me imagino en dónde la van (o las van) a colocar. En algún momento creo haber oído que serían: la una en el sitio donde lo asesinaron, y la otra, por los lados de su residencia y el restaurante El Patio. Soy profesora de la Universidad Nacional y todos los días paso por el sitio donde lo asesinaron y me da tristeza el sólo pensar que en ese lugar tan anodino, una esquina corriente frente a una panadería, puedan colocar una estatua, eso más que un homenaje sería una afrenta. Por ello no me he tomado la molestia de llevar llaves a ninguna parte, no quiero contribuir a ese proyecto, para mí descabellado. Ana Luisa Velandia Bogotá (Vía Internet)
MONUMENTO DISCUTIDO
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24 de octubre de 1999, 7:00 p. m.