Hoy más que nunca, las organizaciones operan en entornos complejos: trabajo híbrido, transformación digital, liderazgo distribuido, equipos diversos. En ese contexto, hay un factor que sostiene —o fractura— cualquier esfuerzo colectivo: la confianza.

No hablamos de un valor aspiracional. Hablamos de una infraestructura relacional que permite que el conflicto sea productivo, que las ideas circulen y que las personas se atrevan a mostrarse sin miedo a exponerse.

Cuando hay confianza:

  • Las diferencias se vuelven un activo.
  • El error se transforma en aprendizaje.
  • Las decisiones se toman con información real, no con suposiciones.

Hoy sabemos que muchas iniciativas de cultura organizacional abordan la confianza desde lo simbólico o institucional. Y si bien esos enfoques aportan, la confianza también necesita trabajarse desde la vivencia cotidiana del equipo: en cómo se conversa, cómo se decide, cómo se gestiona un desacuerdo.

¿Qué dice la evidencia? Estudios como los de Amy Edmondson (Harvard) sobre seguridad psicológica, los modelos de Reina & Reina sobre reconstrucción de la confianza, y el trabajo de Schoorman, Mayer y Davis, coinciden en algo clave: “La confianza no se decreta. Se construye con coherencia, vulnerabilidad compartida y consistencia en el hacer”.

Y sí: se puede diseñar, activar y fortalecer de forma consciente.

¿Por dónde empezar si quieres fortalecer la confianza en tu equipo? Cinco prácticas que puedes activar en lo cotidiano:

  • Haz preguntas que abran, no que cierren. “¿Qué podríamos estar pasando por alto?”, puede abrir más que cualquier retroalimentación formal.
  • Reconoce los microesfuerzos. La confianza crece cuando los pequeños actos importan.
  • Normaliza decir “no sé”. Los equipos que pueden mostrarse vulnerables aprenden más rápido.
  • Habla de lo que no se está hablando. El silencio también comunica, y muchas veces es síntoma de confianza pendiente.
  • Sostén las conversaciones difíciles. Con respeto, sí. Pero no con evasión.

¿Cómo trabajamos la confianza en María Reina Consultores?

Partimos de una premisa clara:

La confianza es una competencia colectiva que puede desarrollarse si el equipo cuenta con el espacio, el lenguaje y las dinámicas adecuadas.

Diseñamos experiencias que:

  • Hacen visible lo que no se está diciendo.
  • Abren espacios de reflexión sobre los acuerdos que rigen (explícita o implícitamente) las relaciones de trabajo.
  • Permiten construir nuevas bases para una colaboración genuina.

Entre nuestras metodologías está LEGO® Serious Play®, una herramienta basada en el aprendizaje experiencial y la construcción simbólica. Estudios como el de Statler, Heracleous y Jacobs (2009) han demostrado su efectividad para abrir conversaciones profundas, especialmente cuando existen tensiones no expresadas en los equipos.

Porque si hay confianza, hay cultura. Y si hay cultura, la estrategia tiene dónde aterrizar.

María Reina, CEO de María Reina Consultores y aprendiz permanente.