La inauguración de la Feria Internacional del Libro (Filbo) de este año comenzó con ruido, pues varios asistentes notaron que en la mesa de inauguración del evento solo había una mujer, rodeada de 12 hombres. Considerando que es el evento literario más importante del país y que, además, es dirigido por una mujer, varias escritoras, ilustradoras, libreras, investigadoras y gestoras culturales alzaron la voz en redes sociales para denunciar que hay una estructura de poder que sigue dejando afuera a las mujeres en el mundo editorial. Esto no es gratuito.

En Colombia no existen hasta el momento estadísticas oficiales del sector editorial desagregadas por género. Al consultar, por ejemplo, a la Cámara Colombiana del Libro, una de las instancias más reconocidas en el sector, respondieron que “lamentablemente, no contamos con la información a ese nivel de detalle”. Y señalaron que en las Estadísticas del Libro en Colombia, un informe sectorial cuya versión 2025 lanzaron hace apenas unos días, no existe categoría de género.

Ahora bien, durante esta edición de la Filbo el 57 por ciento de las invitadas son mujeres, sobrepasando el 43 por ciento de los hombres. De otro lado, según el último estudio de NielsenIQ BookData, en el listado de los 14 autores más vendidos de Colombia, figuran 5 mujeres: Marian Rojas Estapé, Isabel Allende, J. K. Rowling, Colleen Hoover y Han Kang. Pero: ¿por qué entonces no tienen la suficiente visibilidad?

Al respecto, Pilar Gutiérrez, escritora y editora independiente, afirma: “Sabemos que hay más mujeres, pero siguen pasando cosas como esas. Entonces, sí creo que hay una especie de inercia en todo el sector editorial”. Gutiérrez también reconoce que el fenómeno de mayores publicaciones hechas por mujeres no es nuevo, sino que responde a que “ya hay un lugar conquistado por la mujer en la sociedad y definitivamente hay un cambio de mirada”.

También, Alejandra Algorta, editora gerente de ficción del Grupo Planeta para la zona Andina, comenta que desde las estadísticas de las compras de los libros, la gente está leyendo a más mujeres y hay más demanda por libros escritos por mujeres: “el mercado está creciendo. Estamos leyendo más y en ese leer estamos leyendo más mujeres”, dice. Sin embargo, hace un llamado a entender que más allá de dividir entre hombres y mujeres, cuando se logre la paridad lo que realmente importa, dice, son los libros.

A nivel internacional sobresale El efecto en el bienestar de la creación de propiedad intelectual con perspectiva de género: evidencia extraída de los libros, un estudio de Joel Waldfogel, economista de la Universidad de Minnesota, citado por el World Economic Forum, que evidencia que hasta 2020, por primera vez en la historia, las mujeres publicaron más libros que los hombres. Además, el mismo estudio expone que a medida que crecen los libros escritos por mujeres, también crece el consumo editorial. Esto se traduce en que el mercado está validando las temáticas y a las autoras.

Ahora bien, al respecto de las cifras, Lina Isabel Castaño, coordinadora del grupo del Libro, la Lectura y la Literatura del Ministerio de las Culturas, comenta: “Sí hemos notado, sobre todo a través de las editoriales independientes, que ya hay una toma de conciencia mucho más amplia sobre sobre las obras que escriben las mujeres. Ahora, lo que se quiere es reivindicar la escritura porque las mujeres siempre han escrito; lo que pasa es que la reivindicación no necesariamente va en torno a contar cuántos libros están publicando”.

Castaño se refiere a la Biblioteca de Escritoras Colombianas, un proyecto que, a través de la publicación de obras de mujeres de todas partes del país y con la escritora Pilar Quintana a la cabeza, se propone desmontar los prejuicios estéticos, ideológicos y de género que han segregado a las mujeres escritoras. Esta iniciativa, aunque no reemplaza la necesidad de las cifras, se configura como una respuesta gubernamental para minimizar los impactos “del sistema patriarcal, pues normalmente se estima la escritura de las mujeres como una escritura de temas menores”, concluye la directora.

Adicionalmente, es necesario reconocer que no son solo las mujeres escritoras las que pertenecen al sector. A ellas se unen ilustradoras, editoras y gestoras, cuyos roles continuamente terminan invisibilizados. Al respecto, autoras como Tamara Tenenbaum han profundizado en la idea de que la industria del libro ahora está llena de mujeres porque está precarizada y porque a las mujeres las dejan bajo esas condiciones.

Finalmente, en medio del auge internacional que muy seguramente permea a Colombia el tema más importante es que ellas sigan escribiendo y publicando. “El mensaje es que ellas mismas se reconozcan como valiosas, como aportantes y que tengan la seguridad y el convencimiento, de que son buenas en lo que hacen”, concluye Gutiérrez, al hablar del rol de la mujer en el mundo editorial.