Durante años, el pequeño desarrollador de proyectos energéticos enfrentó un mayor costo para navegar la burocracia de los créditos de carbono; acreditar una tonelada de CO2 solía ser más alto que el beneficio de venderla.

Sin embargo, estamos presenciando un cambio de paradigma. Chile es uno de los países que promete alterar la viabilidad financiera de las energías renovables de pequeña escala. Se trata de una experiencia que conocí recientemente en un viaje al cono sur en el Parque Solar Quetena, en la Región de Antofagasta. Al convertirse en el primer proyecto chileno en emitir créditos bajo el BioCarbon Standard, a través de un modelo de agregación que rompió el ‘techo de cristal’ para los Pequeños Medios de Generación (PMG).

Para garantizar que estos créditos no sean solo papel, la integridad es innegociable. El cumplimiento de un estándar robusto y de alta integridad aporta trazabilidad, solidez técnica y confianza al mercado. Esa confianza es hoy lo que permite a los inversionistas apostar por proyectos de menor escala con un nivel de seguridad comparable al de una planta de gran envergadura.

Este modelo tiene una relevancia directa para Chile, donde la evolución del marco climático y de los instrumentos asociados al carbono crean condiciones favorables para impulsar la demanda de proyectos con alta integridad ambiental. La experiencia chilena abre una oportunidad concreta para que proyectos de menor escala especialmente en energías renovables distribuidas puedan integrarse al mercado mediante esquemas de agregación, reduciendo barreras de entrada y ampliando el acceso al financiamiento climático en el país.

La invitación está sobre la mesa para los desarrolladores de proyectos climáticos en Latinoamérica con este ejemplo de Chile, que se perfila como un referente importante en esta dirección . El financiamiento climático ya no es una promesa a futuro, sino una herramienta disponible para fortalecer la rentabilidad de los activos hoy.

Es hora de que los proyectos de pequeña escala dejen de mirar el mercado de carbono desde la barrera y se conviertan en protagonistas de la descarbonización de nuestra matriz energética. El camino ya está trazado; solo falta sumarse.

Alejandra Paredes, directora global de Asuntos Corporativos de BioCarbon CERT