Álex Saab, el colombiano que acaba de ser extraditado a Estados Unidos, sería una ficha clave en todo el entramado de compra de misiles del régimen de Nicolás Maduro. Cuando fue capturado en Cabo Verde, justamente se dirigía a Irán en representación de Venezuela con pasaporte diplomático.
Aunque aseguró en una carta firmada por él mismo que no tenía nada que revelar en EE. UU. y que no colaboraría con la justicia de ese país, los investigadores creen que Saab es una caja de Pandora sobre las oscuras y corruptas prácticas y negociaciones de Maduro.
Hace pocos días SEMANA reveló cómo el régimen venezolano adquirió 2.015 unidades antiaéreas, incluyendo misiles, bombas y baterías. Los documentos conocidos por este medio prueban la adquisición, por parte de Maduro, de 2.015 unidades de defensa antiaéreas que fueron almacenadas en los depósitos de bombas y armas aéreas en esa base militar. En total son 1.050 misiles, 400 bombas, 500 cohetes, 30 contenedores y 35 radares. Todo forma parte de la llamada Operación Escudo Bolivariano 2021.
Las alarmas están encendidas en Estados Unidos, Colombia y toda la región.
Este es un capítulo crucial en la larga carrera armamentista que emprendió Maduro desde hace unos cuatro años y que Hugo Chávez diseñó hace 15. Las agencias de inteligencia internacionales tienen detectados por lo menos entre 12 y 17 vuelos como este que han llegado al vecino país.
Y es que el mismo mes en que llegó procedente de Irán un Boeing 747-200F de la aerolínea iraní Fars Air Qeshm, controlada por Mahan Air, a la base militar más grande de Venezuela, El Libertador (BAEL), ubicada en Palo Negro-Maracay. El Pentágono en Washington detectó el desplazamiento, por aguas del Atlántico, de dos buques de la Armada iraní hacia costas venezolanas. La presión obligó a las embarcaciones a cambiar de rumbo.
Venezuela se ha ido convirtiendo poco a poco en una potencia latinoamericana en el uso de drones militares espía y ha contado con la asesoría de Irán y Rusia. Varios de ellos fueron usados esta semana en la frontera, justo cuando el presidente Iván Duque llegó a Villa del Rosario a conmemorar el bicentenario de la Constitución de 1821.
El informe fue enviado con la etiqueta de “urgente” el pasado 16 de julio, a la 1:00 p. m., por el general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa de Venezuela, al comandante de la Defensa Aeroespacial Integral de la Nación. El documento fue elaborado por el mayor general Gerson Enrique Labrador, director general del despacho del Ministerio de Defensa, y lleva un sello de la República Bolivariana de Venezuela.
En otro documento reservado, con fecha del pasado 9 de septiembre, el comandante general de la Aviación venezolana, general Pedro Alberto Juliac Lartiguez, hace un inventario del armamento recibido y da cuenta de una inspección conjunta con personal iraní. “Dichos armamentos y sistemas fueron inspeccionados por el personal de ingeniería aeroespacial iraní y nuestros oficiales superiores encargados del área de armamento adscritos al Codai en nuestras instalaciones. Quedando a la espera de sus órdenes para maniobras de prácticas y el ensamble de dichos sistemas”. Ese informe fue enviado a Vladimir Padrino López.
Una fuente consultada por SEMANA, que pertenece a una agencia internacional de inteligencia, confirmó que a Venezuela llegaron además dos grupos élite de la Fuerza Revolucionaria de Irán, el grupo mejor entrenado de ese país en armamento, inteligencia y guerra. Lo que se sabe hasta ahora es que dieron recomendaciones para que el régimen de Maduro modernice sus sistemas cibernéticos y de comunicaciones. Así mismo, acondicionaron barcos venezolanos y dieron indicaciones precisas y estratégicas sobre las posiciones en que se deben ubicar las baterías antiaéreas adquiridas.
SEMANA tiene pruebas de cómo el Gobierno venezolano tiene un despacho en el que asigna recursos millonarios para remodelar instalaciones designadas al “personal de la República Islámica de Irán, el cual se aposentará en nuestras instalaciones una vez arriben”. Así consta en un documento del 28 de enero de este año.
Expertos en armamento analizaron cuánto crece la capacidad bélica de Venezuela al obtener este arsenal proveniente de Irán y cuyas características generan muchas hipótesis porque, aunque hay material de fabricación iraní, también hay procedente de Rusia y Estados Unidos. De las 2.015 unidades de defensa adquiridas, el sistema de defensa antiaérea Talash es de fabricación iraní. Es móvil, de largo alcance, y fue presentado en noviembre de 2013 en ese país.
Fuentes de inteligencia internacional consultadas por SEMANA confirmaron que detrás de los acercamientos y negociaciones de gasolina y armamento entre Venezuela e Irán hay una ficha clave: se trata del detenido Álex Saab, quien fue extraditado de Cabo Verde hacia Estados Unidos este 17 de octubre.
Este hombre, señalado de ser el testaferro de Nicolás Maduro y nombrado negociador en México, a pesar de estar detenido, habría servido de intermediario entre los dos gobiernos. Saab podría entregar información muy detallada a la justicia estadounidense de la carrera armamentista del régimen.
Ya en Estados Unidos y frente al juez Sullivan, Álex Saab tendrá que decidir a sus 49 años si pasa el resto de su vida en una cárcel de ese país o si, por el contrario, colabora y deja al descubierto a Nicolás Maduro y entre otras cosas su carrera armamentista. Se supone que Saab conoce en detalle cómo se hizo la compra de misiles a Irán y esto deberá contarlo sin omitir detalles. Lo grave es que su esposa y sus dos hijas pequeñas están en Venezuela y quizás ellas sí estén secuestradas por el régimen de Maduro para impedir que él hable.