El terremoto que asoló la semana pasada a Taiwan causó impresión en el mundo entero, no sólo por el saldo en víctimas humanas sino por las imágenes de gigantescos edificios que cayeron sobre un costado sin que sus estructuras perdieran la forma. Aunque se trata de una advertencia en el sentido de que ni la construcción antisísmica soporta la cercanía a un epicentro los expertos se apresuraron a decir que los movimientos telúricos que han afectado al mundo entero no tienen ninguna relación entre sí.