Las autoridades sanitarias brasileñas han manifestado que la nueva cepa de coronavirus que circula en el territorio tiene al sistema de salud al borde del colapso, pues el país ya registra por primera vez más de 2.000 muertes en las últimas 24 horas y la estrategia gubernamental para contener el brote no parece ser clara ni efectiva.

Brasil ya superó la cifra de 270.000 fallecidos por cuenta del virus, mientras la pandemia atraviesa su fase más letal y los expertos plantean, en medio de un plan de vacunación que avanza con lentitud, que es inminente que llegue el colapso de la red hospitalaria.

No obstante, otro de los grandes riesgos que representa la emergencia sanitaria en territorio brasileño a nivel internacional tiene que ver con el hecho de que si el país no controla rápidamente el brote, se convertirá en “un criadero de nuevas variantes (del virus)”, según han señalado los expertos.

Los argumentos que explican el mal manejo de la pandemia apuntan al presidente Jair Bolsonaro, quien se ha mostrado escéptico sobre la gravedad del virus y sobre la pertinencia de implementar medidas estrictas para contener su expansión. “Basta con ese cuento de estar lamentándose. ¿Hasta cuándo van a estar llorando?”, afirmó el mandatario la semana pasada.

"No más lloriqueos", dijo el presidente Bolsonaro luego de registro récord de muertes por covid-19 en Brasil. | Foto: Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved

Tras la reciente cifra de fallecidos, que llegó por primera vez a los 2.286 en un solo día, las autoridades han activado alertas por lo que consideran que es un escenario “alarmante”. La prestigiosa Fundación Fiocruz, institución científica de investigación y desarrollo en ciencias biológicas, afirmó que “por primera vez desde el inicio de la pandemia se verifica en todo el país un agravamiento simultáneo de diversos indicadores”.

Los contagios ya superaron también los 11,2 millones, con 79.876 nuevos infectados reportados este miércoles 10 de marzo. Entre tanto, el presidente Bolsonaro lamentó los fallecimientos, pero volvió a ironizar sobre las nuevas medidas de aislamiento social impuestas por varios gobernadores en diferentes regiones. “No más lloriqueos”, insistió el mandatario.

Más allá de las fronteras

“Si Brasil no es serio, continuará afectando más allá de sus fronteras”, alertó la semana pasada el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien resaltó que la contención de la pandemia no es un asunto exclusivo de una nación, pues lo que se haga o se deje de hacer tendrá consecuencias a nivel global.

Distribución de la vacuna contra el coronavirus a nivel global. | Foto: Getty Images

Lo que sí está claro es que la situación sanitaria en Brasil empeoró significativamente desde la llegada de la nueva variante del coronavirus registrada en el Amazonas, que puede ser hasta dos veces más contagiosa según los estudios preliminares.

Las autoridades sanitarias también han manifestado que esta nueva cepa del virus puede ser capaz de infectar a personas que ya han superado otras versiones del coronavirus.

Desde enero del presente año el promedio de decesos no ha bajado de los 1.000 fallecidos al día, igual a lo ocurrido entre junio y agosto del año pasado durante la primera ola de la pandemia en territorio brasileño.

Colapso del sistema de salud

“El recrudecimiento de la pandemia en varios estados lleva al colapso de sus redes asistenciales públicas y privadas y al riesgo inminente de que se propague a todas las regiones de Brasil”, afirmó el Consejo Nacional de Secretarios de Salud en un comunicado citado por Infobae.

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El organismo plantea que la lentitud en la adquisición de vacunas y la baja cobertura en el plan de vacunación no han permitido que el escenario pueda ser revertido en el corto plazo, a pesar de que el país inició la campaña de inmunización contra el coronavirus hace un mes y medio.

Hasta la semana pasada, de los 212 millones de habitantes que tiene el país, solamente 7,4 millones habían sido vacunados con la primera dosis y solo 2,3 millones de ellos ya habían recibido la segunda.

Entre tanto, 25 de las 27 ciudades capitales del país ya presentan tasas de ocupación en las Unidades de Cuidados Intensivos (UTI) iguales o superiores al 80 %, según reportes de la Fundación Fiocruz con sede en Río de Janeiro.

Este pasado 4 de marzo, Río de Janeiro impuso nuevamente restricciones en bares, restaurantes y playas para “evitar que se repita el genocidio” de 2020 en la capital carioca, según palabras del alcalde Eduardo Paes, mientras el estado de São Paulo regresó a la “fase roja” de restricciones para centros comerciales, restaurantes y salas de espectáculo.

Otros territorios como Brasilia, Mato Grosso, Pernambuco, Rondonia y Acre también están implementando nuevamente este tipo de medidas. Paraná y Santa Catarina también se han declarado en “alerta crítica” de ocupación de camas UCI.

“Estamos en el peor momento de la pandemia en Brasil, la tasa de transmisión con las variantes hace que sea aún más grave”, concluyó la neumóloga Margareth Dalcolmo, de la Fundación Fiocruz, en diálogo con la agencia AFP.