Conmoción en Génova, noroeste de Italia, luego de que un hombre egipcio de 18 años fuera decapitado, al parecer, a manos de dos compatriotas, porque este quería cambiar de trabajo.
El joven fue identificado como Mahmud Abadlá y ahora la policía italiana busca su cabeza en los acantilados de Chiavari, donde ya localizaron las manos de este.
De acuerdo con los Carabineros del Núcleo Submarino del Comando de Génova, el hecho se presentó el pasado lunes 31 de julio en horas de la madrugada.
Mohamed Ali Abdelghani, uno de los detenidos por este hecho, y hermano del dueño de la peluquería en la que trabajaba Abadlá, confesó que el cadáver fue mutilado y arrojado al mar. Su abogado indicó, luego de visitarlo en prisión, que su cliente está “conmocionado” y que “quiere colaborar” con la justicia.
Entre tanto, el hermano de Abdelghani también fue detenido por su presunta responsabilidad en este crimen. El fiscal del caso calificó a los hermanos, de 26 y 27 años, de ser unos sujetos “altamente peligrosos”.
Todo parece indicar que los presuntos asesinos fueron detenidos gracias a las imágenes de las cámaras de vigilancia del sector. Los investigadores también analizaron el cruce de datos telefónicos entre ambos.
Las autoridades aseguran que el hecho se había presentado, dado que Abadlá quería cambiar de trabajo porque sus jefes le pagaban muy poco y hasta él ya había acudido a otra peluquería en Génova para ver si podía laborar allí.
“Rezamos por Mahmud, una oración colectiva con algunos de sus amigos que están todos muy tristes y enojados. Nuestra ley prohíbe desfigurar a un difunto, es una ofensa para él y para sus familiares. Lo que pasó es terrible y además por algo tan trivial”, dijo el imam Husein Salah, según medios italianos.
A finales del mes pasado, julio, también se conoció un terrorífico caso en la ciudad de Lieja, en Bélgica, donde un hombre asesinó a su madre y ocultó las partes del cuerpo en un refrigerador y en un contenedor de basura.
De acuerdo con las autoridades belgas, el pasado martes 25 de julio fue encontrada una nevera que estaba flotando en un canal ubicado a las afueras de la ciudad. Tras el respectivo hallazgo, la Policía se llevó una gran sorpresa al abrir el refrigerador, pues en su interior encontraron dos brazos y dos piernas de una persona.
El aterrador hallazgo llevó a los detectives a iniciar rápidamente las investigaciones del caso, las cuales finalmente los condujeron a un contenedor de basura que estaba arrojado en un río cercano de donde se encontró la nevera.
En su interior, de acuerdo con los reportes, fue encontrada la cabeza y el torso de una mujer, partes que coincidieron con las ubicadas en un principio.
Posteriormente al hallazgo del cuerpo, los investigadores comenzaron los análisis para poder determinar la identidad de la víctima, por lo que un tatuaje fue fundamental. De acuerdo con la AFP, un portavoz de la Fiscalía aseguró que la mujer tenía un tatuaje en su torso, por lo que gracias a este pudieron identificarla y se comprobó que se trataba de una ciudadana de 70 años.
Las investigaciones prosiguieron y finalmente señalaron como el principal sospechoso al hijo de la mujer. El hombre fue capturado el pasado jueves, 27 de julio, cuando se encontraba hospedado en un hotel ubicado en cercanías al aeropuerto de Bruselas.
Las pesquisas indican que el sujeto estaba ultimando detalles para poder huir del país, al parecer, con destino a Corea del Sur.
Finalmente, el hombre fue interrogado y no aguantó la presión del caso, por lo que terminó confesando ser el supuesto autor del crimen. Tras esto, el ciudadano, de quien hasta el momento se desconoce su identidad, fue detenido y puesto a disposición de las autoridades competentes.
Sumado a la confesión del presunto asesino, este le habría comentado el crimen a una persona cercana, quien también le mencionó lo sucedido a alguien más y quien finalmente informó a la Policía, por lo que se convirtió en una de las principales pistas del caso.
Hasta el momento se desconocen los motivos que llevaron al hoy procesado a matar a su madre, aunque las autoridades afirman que mantenía discusiones diarias con la mujer en la vivienda en la que vivían con su hermano y su nieto, lugar al que se había mudado en medio de la pandemia desatada por el Covid-19.