En medio de un torbellino histórico, la URSS se acerca al momento de las definiciones. El referéndum nacional previsto para el 17 de marzo podría replantear por completo la concepción misma del país y podría significar que algunas de las 16 repúblicas que integran la Unión salgan del redil. En esas condiciones, muchos se preguntan por la actitud del Ejército Soviético en un proceso que atenta contra las bases ideológicas que le han animado desde su creación.No se trata de una pregunta abstracta. Desde comienzos del año, cuando el Kremlin los lanzó sobre los manifestantes independentistas bálticos, los soldados soviéticos han asumido un papel cada vez más preponderante en la defensa del gobierno, sobre todo frente a los separatistas.A los ojos de los analistas, la despolitización del ejército es un problema sin resolver, a pesar de que el país ya abandonó formalmente el monopolio comunista del poder. El partido comunista pareció salir de los rangos militares a partir de la vigencia del artículo 16 de la Ley de las Asociaciones, en el que se ordena que los militares deben, en razón de su profesionalidad, guiarse por lo estipulado en la legislación vigente y no por las resoluciones de partidos políticos o movimientos sociales. Pero el 25 por ciento de los soldados y el 75 por ciento de los oficiales siguen perteneciendo al PC, lo que explica que el Directorio Político de las Fuerzas Armadas pretenda conservar en las tropas las estructuras partidistas. En octubre pasado, uno de sus reglamentos obliga a los militares comunistas a