El Ampelmann (el hombre del semáforo), más cariñosamente llamado Ampelmännchen (el hombrecito del semáforo), es uno de los símbolos más queridos de la antigua República Democrática Alemana, el único lugar donde el símbolo de las luces peatonales viste sombrero. La curiosa figura fue creada en 1961 por un sicólogo del tránsito y ocupa más espacio que su versión tradicional. Los hombrecitos luminosos debían desaparecer después de la reunificación y comenzaron a reemplazarlos en 1994, pero un diseñador industrial los recicló en unas lámparas que se convirtieron en una sensación mediática. El hombrecito de sombrero despertó entonces un movimiento de resistencia popular que evitó su extinción y después comenzaron a usarlo en todo tipo de colecciones, lo que lo convirtió en un popular souvenir. 'Ostálgicos' A primera vista, nada es tan poco glamoroso como los objetos de detrás de la cortina de hierro. Pero ese concepto se ha revaluado. Después del impacto inicial por la caída del muro, en tiempos recientes ha surgido un fenómeno que eleva ciertos bienes de la RDA a la categoría de objetos de culto, conocido como ostalgia por la combinación de las palabras nostalgia y ost (este en alemán). La moda incluye desde la exaltación de las películas de los estudios Defa (conocidos como el Hollywood detrás del muro) hasta la demanda por los pepinillos en vinagre Spreewald Gurken. Uno de los puntos más altos de la ostalgia fue la película Good Bye Lenin, premiada en el festival de Berlín en 2003 y convertida en un éxito de taquilla, donde una mujer entra en coma antes de la caída del muro y cuando se despierta, su hijo reconstruye la vida diaria de la época comunista en su pequeño apartamento para evitarle traumas. El verdadero padre del Muro Nunca se quisieron, pero siempre tuvieron que trabajar juntos. Y de esa bizarra relación entre el líder soviético Nikita Krushchev y el alemán oriental Walter Ulbricht proviene la construcción del Muro de Berlín. Pero ¿a quién se le ocurrió? Según Der Spiegel, el historiador Matthias Uhl, del Instituto Alemán de Historia de Moscú, encontró documentos que registran los pasos que condujeron a la construcción el 13 de agosto de 1961. Concluye que fue Krushchev el primero en ponerle nombre a la idea: "La ciudad precisa un anillo de hierro a su alrededor", le dijo en un mensaje que a Ulbricht el primero de agosto de 1961. La respuesta del alemán no tardó en llegar. Según otro protocolo, el hombre a la cabeza de la RDA se mostró inmediatamente de acuerdo con la "necesidad de un amurallamiento" de los berlineses orientales.Un culto llamado Trabant ¡Aquí va un Trabi! ¡Ahí va otro! Esos carros que en la noche de la caída del Muro pasaron por los puestos de control hacia la libertad eran los Trabant, los autos más famosos de Alemania oriental. Hechos de fenoplast almidonado, ligeros y duraderos. Los hubo de varios tamaños, de todos los colores y fueron los carros por excelencia de la Alemania socialista. En 1991 la empresa que los fabricaba, la Sachsenring, de Zwickau, dejó de producirlos, pues era imposible hacerlo sin los subsidios del gobierno. Pero esto no significó el fin del Trabant, que con el tiempo se convirtió en un objeto de culto de los alemanes, tanto en el este como en el oeste. Los primeros clubes de fans surgieron en los años 90, se multiplicaron y hasta hoy cada año tiene lugar en Zwickau el encuentro alemán del Trabi, al que asisten más de 20.000 personas. Hace pocas semanas, para conmemorar los 20 años de la caída del Muro, fue presentado un nuevo modelo del Trabi, completamente modernizado. U2 con muro en Berlín Causó controversia el concierto que ofreció la banda irlandesa U2 en la Puerta de Brandenburgo, en Berlín, el 5 de noviembre, como parte de las celebraciones de los 20 años de la caída del muro. Aunque el evento era gratuito, pues habían subastado 10.000 boletas por Internet que se agotaron en cuestión de horas, erigieron un muro de dos metros para que las personas sin boleta no pudieran entrar. Y aunque el mensaje del concierto fue de libertad y reconciliación, no dejó de ser irónico que al celebrar la caída del muro que dividió a Alemania por casi 30 años, se levantara uno de dos metros para excluir aquellos que no estaban invitados. La celebración, aunque jovial y alegre, tuvo un fondo mordaz, y los berlineses mostraron su descontento. El concierto también hacía parte de los Premios MTV Europa y ni los organizadores ni la banda han explicado el porqué del muro.Cumpleaños Feliz Berlín es probablemente la ciudad que más experiencias ha tenido en su larga existencia. Luego de ser una metrópolis pujante en los años 20, fue devastada por la Segunda Guerra Mundial, experimentó el nazismo y luego fue dividida por un muro que separaba a las dos Alemanias. Después de años partida en dos, Berlín celebra el aniversario de la caída del muro convertida en una capital pujante, punto de encuentro para Europa y una meca del mundo cultural e intelectual. Donde antes había desolación, ahora hay enormes rascacielos y grandes avenidas. Por ejemplo, Postdamer Platz, dividida por el muro, y por muchos años desolada, es ahora una de las plazas más modernas del planeta. Y aunque moderna y vibrante, la ciudad de más de tres millones de habitantes no olvida su pasado. Hay partes donde todavía se ve el muro de Berlín y los museos dejan claro que la ciudad lleva a cuestas su historia.Monstruos del deporte El gobierno socialista de Alemania Oriental fomentó el deporte de alto rendimiento. Y la fórmula secreta tenía nombre propio: dopaje. Anabólicos y esteroides se convirtieron en la dieta de cientos de atletas, nadadores y esquiadores. Desde muy pequeños, los deportistas recibían sustancias químicas con las que quedaban en condiciones de batir a cualquiera. Con el tiempo, sin embargo Spreewald Gurken, empezaron a aparecer las consecuencias: enfermedades hepáticas, daños hormonales, bebés muertos y mujeres viriles. En 2000, los entrenadores de entonces fueron condenados por una Corte por haberle suministrado excesivas dosis de esteroides al equipo femenino de natación."Desnudos éramos iguales" L anzarse a un lago o salir a tomar el sol sin ropa con amigos o la familia eran costumbres normales en la Alemania socialista, y uno de los planes favoritos en el verano. En pocos países de Europa fue el nudismo tan popular como en la RDA. A este curioso pasatiempo se le conoce en Alemania como FKK, la sigla para 'Freikörperkultur', que significa 'Cultura del cuerpo libre'. Según un libro guía del FKK publicado en 1982, en la RDA había más de 40 playas nudistas. Allá se reunían niños, adultos y ancianos, y juntos celebraban asados, jugaban voleibol o cantaban tal y como Dios los trajo al mundo.