Cuando Imelda Marcos salió de Filipinas en 1986 la muchedumbre encontró en su palacio más de 1.000 pares de zapatos que, guardados en un museo por la presidenta Corazón Aquino, ilustraron el derroche que caracterizó la dictadura de su marido Ferdinand, muerto poco después. Por años el gobierno de Manila ha intentado recuperar la fortuna que, según afirma, amasaron los Marcos en el poder. Pero la señora está de nuevo en la ciudad y la ineficacia gubernamental la ha envalentonado. Hace poco dijo ante sus seguidores que "me temo que ahora tengo más zapatos que antes, y no me extrañaría que abriera un museo con ellos".