El jueves se confirmó el primer caso del mortal virus en la Gran Manzana. Se trata de Craig Spencer, un miembro de la ONG francesa Médicos sin Fronteras, quien trabajó recientemente en Guinea. El jueves en la mañana, ese doctor informó que tenía fiebre y dolores intestinales. Fue hospitalizado y aislado en el Hospital Bellevue en Manhattan, uno de los ocho centros habilitados en Estados Unidos para tratar los casos de la enfermedad, que según el último informe de la OMS ha infectado a más de 10.000 personas. Aunque desde antes del contagio las autoridades sanitarias estadounidenses han afirmado que están preparadas para enfrentar este tipo de eventualidades, la noticia de que el miércoles Spencer jugó bolos, se desplazó en el subway y tomó un taxi tiene en alerta a los neoyorquinos. El mundo contiene la respiración ante la llegada del temido virus a una de las ciudades con mayor tráfico internacional de pasajeros.