Donald Trump desea volver a ser presidente de los Estados Unidos en 2024. Lo aseguró él mismo en la Casa Blanca, cuando creyó que no estaba siendo grabado. Fue durante un evento de Navidad al que solo fueron invitados funcionarios de su administración, nada de prensa. El mandatario no se percató –o eso pareció– de que una asistente suya lo grababa con un celular cuando dijo claramente: “Estamos tratando de quedarnos otros cuatro años, y si eso no es posible, los veré en otros cuatro años”. El video se volvió viral, y la cadena de noticias NBC se puso en la tarea de averiguar más sobre el tema para descubrir que no solo es cierto que Trump buscará volver a ser nominado como candidato republicano para las elecciones entrantes, sino que ya tendría fecha para el lanzamiento de su tercera campaña: el 20 de enero de 2021, día en que se posesiona el presidente electo Joe Biden.

Son tan serias y reales sus intenciones de volver a la Casa Blanca que su campaña ya tiene lema, e inició la recolección de donaciones y el reclutamiento de voluntarios. En noviembre, solo días después de las elecciones, el magnate creó un comité de acción política (PAC), que llamó Salva a América (Save America), una versión actualizada de su primera campaña presidencial, cuyo lema fue Haz América grande de nuevo (Make America Great Again).

El nuevo comité tiene dos funciones: buscar fondos para la batalla legal que dice Trump que dará hasta el final para comprobar que le fueron robadas las elecciones presidenciales, y obtener dinero para su nueva campaña. En menos de un mes, la iniciativa ya recibió 207,5 millones de dólares en donaciones, y hasta un 75 por ciento serán destinados a buscar un segundo mandato. El jefe de campaña para la fallida reelección de Trump, Bill Stepien, tiene una teoría sobre el éxito de la recolección temprana de fondos. “Estas cifras comprueban que el presidente Trump sigue siendo el líder y la fuerza detrás del Partido Republicano”. En eso tiene razón, y el mandatario cuenta con 71 millones de votos a su favor para respaldarlo. Es decir que, si la nominación del Partido Republicano para las próximas elecciones fuese hoy, triunfaría el millonario neoyorquino. Como curiosidad, solo un estadounidense ha ganado un segundo periodo no consecutivo: Grover Cleveland, quien regresó a la presidencia en 1893, después de un primer periodo que terminó en 1889.

La candidatura de Trump representa un dilema para su partido. Esta semana, tras la confirmación de la victoria del candidato demócrata por parte del colegio electoral, el líder de la mayoría republicana Mitch McConnell reconoció el triunfo de Joe Biden 38 días después de las elecciones, aceptó su invitación a “pasar la página” y pidió a sus copartidarios ratificar su elección en el Congreso el 6 de enero, como indica la Constitución. De esta manera, se distanció de quien podría ser el candidato de su partido en las próximas elecciones, y la división al interior de la colectividad podría restarle fuerza y apoyo a otros aspirantes al cargo. Entre los que más suenan está Ted Cruz, senador de Texas; Marco Rubio, senador de la Florida; Tucker Carlson, estrella de Fox News; Nikki Haley, exembajadora de Trump en las Naciones Unidas; Mike Pompeo, hoy secretario de Estado, y Mike Pence, vicepresidente del magnate.

Pero Trump padre no es el único de su familia interesado en mantener su poder. Su sueño de crear una dinastía como los Kennedy y los Bush lo secunda su hija Ivanka, quien ya ha dado señales de tener en la mira un puesto de elección popular. Para muchos, el verdadero dúo de poder en Washington no son Trump y su esposa Melania, sino padre e hija, siendo Ivanka el rostro más amable del dúo y asesora fiel del mandatario. Según medios como CNN, la segunda hija de Donald, con su primera esposa Ivana, estaría considerando lanzarse como candidata al Senado de su país en representación de Florida, en una vacante que dejará el senador Marco Rubio en 2022.

Si bien Ivanka ni niega ni confirma esa aspiración, su más reciente inversión en finca raíz parece indicar que busca establecerse en el estado del sur del país. Junto con su esposo Jared Kushner compraron, por 30 millones de dólares, una propiedad del cantante español Julio Iglesias en la exclusiva isla Indian Creek, conocida también como el “búnker de los millonarios”. Allí se concentran múltiples fortunas que tienen su propio departamento de policía, que cuenta con una embarcación que patrulla la isla. Fuentes cercanas a la hija consentida del presidente aseguran que su verdadero anhelo es ocupar el cargo que hoy tiene su padre, y que un escaño en el Senado es solo el primer paso en esa dirección.

El sueño de poder de la dinastía Trump no termina ahí. Donald Trump Jr., el hermano mayor de Ivanka y primogénito del presidente, compró una casa en Montana donde se rumora que buscará un cargo político, aunque no hay indicios de cuál sería. Asimismo, la nuera del magnate, Lara Trump, esposa de Eric, tercer hijo del mandatario, se lanzará como candidata al Senado en representación de su estado natal, Carolina del Norte, donde ya se le considera la favorita para suceder al hoy senador Richard Burr en 2022.

Volviendo a Donald Trump, sus detractores dicen que su interés no es el bien del país, sino lograr que la atención se mantenga sobre él. De esta manera podría revivir su imperio inmobiliario, construido con su fama como capital y el cual ha sufrido económicamente mientras él se dedicaba a gobernar. De acuerdo con la revista Forbes, el magnate perdió 1.400 millones de dólares desde que está en la oficina Oval, y hoy su fortuna sería de 3.100 millones, aunque sus deudas personales ascienden a más de 400 millones de dólares.

La atención mediática también podría desacreditar a los investigadores que adelantan varias pesquisas sobre sus finanzas y la posibilidad de que haya exagerado sobre los activos de la Organización Trump a fin de obtener préstamos y beneficios fiscales. Por lo pronto, se sabe que, junto con su esposa Melania y su hijo Barron, el futuro expresidente se instalará en su mansión en Mar-a-Lago, la cual convertirá en sede política y donde quedaría a solo 40 minutos de su hija Ivanka. Lo que suceda con el millonario en los próximos cuatro años es difícil de adivinar, lo cierto es que no será un expresidente discreto ni ansioso por algo de tranquilidad y anonimato.