El Big Ben, como se le conoce a la gran campana del reloj situado en el lado noroeste del Palacio de Westminster, la sede del Parlamento del Reino Unido, en Londres, es una de las de las principales atracciones para millones de turistas que visitan esa ciudad.
El reloj que fue creado en 1850 por John Edward Dent, un relojero británico, famoso por sus notables aparatos de gran precisión y por sus cronómetros marinos, fue objeto de una restauración que comenzó en 2017 con el retiro de las agujas y terminó en 2022.
Después de la renovación comenzó nuevamente a funcionar. Los trabajos tuvieron un valor de 80 millones de libras esterlinas, (unos 451.000 millones de pesos colombianos).
Pero pese a esa millonaria inversión, el reloj se detuvo dos veces en una semana, luego de que las manillas de las cuatro caras del Gran Reloj en la Torre Elizabeth dejaron de funcionar.
El pasado miércoles 10 de mayo, el reloj presentó la primera falla y la Gran Campana del Gran Reloj no sonó a la 1 p. m.
Una situación similar se presentó una semana después, el miércoles 17 de mayo, cuando se detuvo medida hora en la mañana y sus campanas tampoco sonaron.
Aunque se ha indicado que esta situación obedece a un proceso normal de adaptación tras la remodelación que duró cinco años, no ha sido ajeno a las críticas, sobre todo porque los dineros invertidos hacen parte de los impuestos que pagaron los ciudadanos.
Una de las explicaciones que se ha entregado a la opinión pública es que, las campanas se silenciaron debido a que estas desconectaron para permitir el mantenimiento del mecanismo.
El trabajo consistió en que se engrasó el mecanismo y se aumentaron los pesos a la configuración original en el tren de marcha, es decir, la parte del mecanismo del reloj que empuja las manecillas de manera que se le permitiera proporcionar energía adicional.
¿Hay riesgos?
Según una fuente de la Cámara de los Comunes consultada por The Times, el problema no representa un riesgo para el mecanismo del reloj ni un defecto, ya que el Big Ben, que pesa unas 13,7 toneladas es la más grande y pesada de las cinco campanas de la torre, se silenció en 2017 para el proceso de remodelación que duró los cuatro años.
Con el ajuste, se buscaba reducir el ruido de las campanas, con el propósito de proteger los oídos de los trabajadores. Sin embargo, en su momento, la primera ministra, Theresa May, lo criticó.
Debido a los dos recientes fallos, el comité de administración de la Cámara de los Comunes, que aprobó la remodelación en 2015, anunció que analizará la situación.
Precisamente, uno de los miembros del parlamento, que no fue identificado, le dijo a The Telegraph que se adelantará la investigación para determinar que sucedió.
“Lo mencionaremos en el comité de administración y descubriremos qué salió mal. No podemos permitir que las cosas salgan mal con los bongs”, señaló.
En ese mismo sentido se pronunció el parlamentario conservador de South Thanet, Craig Mackinlay, quien dijo que llevará este tema ante el comité de finanzas de la Cámara de los Comunes.
Por su parte, un portavoz de la Cámara de los Comunes aseguró que tras detectarse los fallos, “los equipos trabajaron rápidamente para rectificar el problema inmediato y llevaron a cabo un servicio mejorado al mecanismo poco después, que ahora se ha completado”.
“Las esferas del reloj y las campanas de la Torre Elizabeth funcionan actualmente con normalidad y no se han identificado riesgos para la integridad del mecanismo”, puntualizó el funcionario.