En Nicaragua la democracia está de luto. Esta semana la Asamblea Nacional aprobó reformar la Carta política para permitir la reelección indefinida del presidente Daniel Ortega. El cambio fue aprobado con 64 votos a favor y 25 en contra. Sectores críticos al gobierno tildaron la reforma como un “golpe de Estado a la Constitución”. Tanto así, que cinco excancilleres nicaragüenses declararon su preocupación por el “estado de la democracia” en el país.La reforma elimina el número mínimo de votos necesarios para ser elegido presidente, cosa que favorece al Frente Sandinista, liderado por Ortega. Lo grave es que Nicaragua es un país miembro del Sistema de Integración Centroamericana, que se supone está comprometido con los procesos electorales transparentes, y el mismo Ortega fue uno de sus firmantes. El presidente ya había logrado la reelección en 2011, violando la Constitución. Pero con la nueva reforma queda claro que habrá Ortega para rato.