La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de Bolivia informó este lunes del hallazgo de los restos del avión Cessna Citation con matrícula CP-3243 en una zona del trópico de Cochabamba, confirmando asimismo la muerte de sus dos ocupantes.
El descubrimiento tuvo lugar cerca de las 2:00 p.m., después de que se pusiera en marcha un operativo de búsqueda al perderse el contacto con la aeronave, que realizaba el trayecto entre La Paz (LPB) y Santa Cruz de la Sierra (SRZ).
Según los datos disponibles, el aparato presentó una trayectoria irregular, compatible con un posible episodio de hipoxia.
La autoridad aeronáutica precisó que las víctimas corresponden al piloto y al copiloto de la aeronave privada, cuyas identidades no han sido divulgadas.
“La DGAC transmite sus más sinceras condolencias a los familiares y allegados en estos momentos de profundo pesar”, expresó la institución mediante un comunicado oficial difundido en horas de la tarde.
Los restos del avión fueron localizados en un área de difícil acceso, coincidente con la última ubicación detectada por los radares antes de que se perdiera la señal.
Los ocupantes del avión, identificados como Carlos Moyano y Julio César Sardán, que ejercían las funciones de piloto y copiloto respectivamente, fueron encontrados sin vida por los equipos de emergencia, tras localizar la aeronave en una región situada al norte de Cochabamba.
En estos momentos, las autoridades de Bolivia han puesto en marcha un dispositivo de rastreo y salvamento, en el que participan tanto un avión como un helicóptero pertenecientes a la Fuerza Aérea Boliviana, con el objetivo de encontrar la aeronave extraviada.
El propósito fundamental de los especialistas es identificar las posibles causas del incidente, orientando sus primeras hipótesis hacia una eventual descompresión o un fallo en el sistema de presurización, lo que habría provocado la pérdida de conciencia de la tripulación.
La ruta seguida antes del impacto, registrada por sistemas de rastreo satelital, evidenció que el Cessna Citation efectuó trayectorias circulares durante cerca de dos horas, mientras descendía desde los 39.000 pies de altitud.
Este patrón de vuelo respalda la hipótesis del denominado “vuelo fantasma”, en el que el piloto automático mantiene la aeronave en funcionamiento hasta que se agota el combustible o se produce la colisión contra el suelo.