Una completa odisea fue lo que vivieron tres pescadores en mar abierto, luego de que su bote se hundiera y empezara la cuenta regresiva para intentar sobrevivir. Pasaron más de 24 horas a la deriva hasta que la Guardia Costera estadounidense logró rescatarlos.

Mientras se avecinaba la ayuda, tras la denuncia de desaparición interpuesta por uno de los familiares, se había activado en el golfo de México una lucha “a puños” con tiburones. Los pescadores aguardaban por que pronto se enviara un equipo de rescate, pero mientras eso ocurría, no tenían más opción que recurrir a lo que quedaba de fuerzas para resistir.

La emergencia tuvo lugar este fin de semana aproximadamente a 25 millas (unos 40 kilómetros) de la costa de Empire, en el Estado de Luisiana. En un comunicado, la Guardia Costera informó que había recibido a un familiar preocupado y aseguró desconocer la ubicación de los navegantes, quienes no habían regresado el sábado por la noche.

Una búsqueda contrarreloj

En ese momento, se coordinó el envío de varias tripulaciones y botes para emprender una búsqueda en alrededor de 1.250 millas cuadradas. Durante el monitoreo aéreo, la Estación Aérea de la Guardia Costera Corpus Christi HC-144 Ocean Sentry visualizó a las tres personas a la deriva.

Mientras cada minuto contaba, “la tripulación de un bote mediano de respuesta de 45 pies de la estación de la Guardia Costera de Venecia llegó a la escena y vio a dos de los navegantes esquivando tiburones, junto con lesiones en las manos de ambos navegantes”, reza el comunicado.

Posteriormente, se sacó del agua al tercer pescador. Dos de ellos fueron trasladados al helicóptero Jayhawk antes de ser llevados al Centro Médico Universitario de Nueva Orleans y su condición ahora es estable.

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De acuerdo con la información entregada por las autoridades, el “bote de consola central de 24 pies se hundió aproximadamente a las 10 del sábado por la mañana, dejándolos varados sin dispositivos de comunicación”. En el rescate, uno de los pescadores tenía signos de hipotermia.

“Buscamos en un área aproximadamente del tamaño de Rhode Island y estamos agradecidos de haber encontrado a estos navegantes desaparecidos”, dijo Kevin Keefe, coordinador de la misión de búsqueda de Nueva Orleans.

“Si el miembro de la familia no hubiera notificado a la Guardia Costera, y si estos tres navegantes no estuvieran usando chalecos salvavidas, este podría haber sido un resultado completamente diferente”, agregó Keefe, quien agradeció la asistencia del público, que fue fundamental para ayudar a identificar posibles áreas “antes de que la embarcación entrara en peligro”.

Doble naufragio en Grecia

La semana pasada, 23 migrantes murieron en dos naufragios cerca de las islas griegas. Las condiciones climáticas dificultaron a la Guardia Costera las tareas para rastrear la zona, en áreas aledañas a las islas de Lesbos y Citera, indicó Europa Press.

Varios testigos señalaron que en las embarcaciones había aglomeraciones y que quienes estaban a bordo no contaban con suficiente protección ante emergencias, según la cadena pública ERT.

La representante del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Grecia, María Clara Martín, afirmó que “estas últimas tragedias son un doloroso recordatorio de que se necesita hacer más para prevenir que las personas que huyen de la persecución y la guerra confíen sus vidas a traficantes sin escrúpulos”.

Solo en 2022, han fallecido en esta región del Mediterráneo más de 300 migrantes y refugiados, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que ha instado a que se intensifique “la cooperación para salvar vidas y mejorar las vías para una migración segura y regular”.

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