En un escándalo se convirtió la información aparecida en el diario Washington Post, según la cual la CIA posee una red de cárceles secretas en Europa oriental, en donde presumiblemente esconde, interroga y tortura a miembros de la red terrorista Al Qaeda, sin que tengan la posibilidad de juicios justos. Estas cárceles ilegales habrían surgido después de los atentados del 11 de septiembre, y su existencia se debe a que en ellas la CIA puede retener presos por tiempo indefinido y sin garantías jurídicas. Las prisiones serían auspiciadas por los gobiernos de varias democracias ex soviéticas, sin que hasta el momento se conozca cuáles. Mientras la CIA y el gobierno norteamericano guardan silencio, la Unión Europea y varias organizaciones de derechos humanos mostraron su preocupación, más después de los casos de abusos por parte de militares estadounidenses en las cárceles de Abu Ghraib, en Irak, y Guantánamo, en Cuba.