MUSICA

La realización de la IX temporada de ópera, en medio de la actual crisis, es una ejecutoria <BR>casi milagrosa de la Fundación Camarín del Carmen.

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19 de septiembre de 1999, 7:00 p. m.

Con buen juicio la Fundación Camarín del Carmen ha decidido inaugurar su IX Temporada de Opera, que se lleva a cabo tradicionalmente en el Teatro Colón, con la primera de las obras que Gaetano Donizetti escribió para París: La Fille de Régiment, un encargo de L'Opéra-Comique, estrenada allí el 11 de febrero de 1840 y que con el tiempo se ha convertido en uno de los caballitos de batalla favoritos de los tenores líricos y lírico-ligeros, y de paso uno de los más exigentes, temidos y comprometidos del repertorio. Porque la elección tiene nombre propio: el del tenor antioqueño Juan José Lopera, quien junto con la soprano Juanita Lascarro son los únicos colombianos que, hoy en día, desarrollan una carrera auténticamente importante en el mundo lírico internacional, con actuaciones permanentes en teatros de primera línea, especialmente del circuito europeo. Lopera, un médico antioqueño aficionado al canto lírico, debutó en Medellín en 1991 como Rodolfo de La Bohème de Puccini y al año siguiente cantó la parte del tenor del Stabat Mater de Rossini con la Orquesta Filarmónica de Bogotá, finalmente resolvió probar las posibilidades de su talento, cerró consultorio y se trasladó con su familia a trabajar en el Opernstudio del National Theater de Munich. Hoy en día tiene a su haber, en un tiempo sorprendentemente corto, un repertorio que cubre 30 personajes desde el barroco hasta óperas de Stravinsky y se da el lujo de haber debutado ya en varias de las más importantes casas de ópera del mundo, incluido uno de los verdaderos templos de la música en Austria: la Staatsoper de Viena; lo ha hecho bajo la batuta de grandes directores, con orquestas como la propia Filarmónica de Viena y al lado de estrellas de la talla de Agnes Baltsa, Jennifer Larmoore, Nicolai Ghiaurov, Vladimir Chernov y Ferruccio Furlanetto. Es Lopera quien, con su bien timbrada voz de tenor lírico-ligero, enfrenta el temible compromiso del Tonio de La Fille de Donizetti y debe en su célebre aria, O mes amis, emitir en nueve oportunidades el célebre do de pecho. A su lado la soprano norteamericana Margueritte Krull canta la parte de Marie, que en materia de exigencias no se queda atrás en cuanto al canto de bravura. La mezzosoprano venezolana Amelia Salazar hace la parte de la Marquesa, en tanto que Sulpice se ha encomendado al bajo mexicano Noé Colín. Dirección escénica del argentino Alejandro Chacón, decorados de los también argentinos Claudia Botazzini y Enrique Dartiguepeyrou, de vestuario y maquillaje del uruguayo Adán Martínez y diseño de luces del francés Pierre Peyronnet. La orquesta y los coros de la Opera de Colombia están bajo la dirección del colombiano Juan Carlos Rivas. Las funciones se extienden hasta el martes 31 de agosto. Para nadie escapa que se trata de un hecho excepcional la realización de la IX Temporada de Opera en medio de una situación abiertamente crítica. La Fundación Camarín del Carmen lo ha conseguido. El segundo título, Un Ballo in Maschera, es una de las indiscutibles piezas maestras de la obra de Giuseppe Verdi. Finalmente algo no menos desdeñable: mantener los mismos precios de boletería de la temporada 1997. Lo que en medio de la crisis es prácticamente milagroso dada la complejidad y costos del espectáculo. n Novedades ARGERICH _ KREMER _ MAISKY Tríos de Shostakovich y Tchaikovsky Deutsche Grammophon Tres monstruos sagrados _Martha Argerich (piano), Gidon Kremer (violín) y Mischa Maisky (violoncello)_ en dos piedras angulares del repertorio ruso: el Trío Nº 2 de Shostakovich, en el cual logran la necesaria sonoridad misteriosa, una paleta infinita de colorido y cierto carácter misterioso, y como magnífico complemento el único, en la menor op.50 de Tchaikovsky, que tocan con la inconfundible pasión romántica en el en el Pezzo elegiaco y con inteligencia en la resolución de las 12 variaciones del II movimiento. Además un Encore novedoso, el Tango pathéthique de Kieserwetter, quizá no está por demás observar la nacionalidad argentina de Argerich y el hecho de ser Kremer un experto en tango moderno. Se trata de una grabación en vivo (impecable en la captación del sonido y libre de los molestos ruidos del ambiente) en el Sumida Tripony Hall de Tokio en mayo de 1998. GREAT PIANISTS OF THE 20th CENTURY SVIATOSLAV RICHTER II Obras de Beethoven Philips ¿Richter (1915-1997) el más grande pianista de este siglo? Probablemente sí. En lo que sí coinciden tirios y troyanos es en su repertorio inverosímilmente amplio, que iba con idéntica solvencia desde Bach hasta la contemporaneidad. Y este disco, si no lo confirma, por lo menos siembra la duda sobre el lugar que debe ocupar el gran Sviatoslav en el pianismo de este siglo: por la fortaleza de su sonido, por la profundidad de sus planteamientos y por una forma tremendamente vigorosa y arriesgada de enfrentar la nota escrita. Dos discos consagrados a Beethoven, que contienen las Sonatas Nº12, Nº17 Tempest, Nº 23 Appassionata, y las monumentales Op.109, 110 y 111. Además el Rondó WoO6 para piano y orquesta y el Andante favori WoO57. En las grandes sonatas Richter logra unas versiones devastadoras por su capacidad de traducir al oyente los tormentos beethovenianos más allá de la textura densa y angustiada de la música.

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