Si el violonchelo es, como dicen los músicos, el instrumento más parecido a la voz humana, el chelista colombiano Santiago Cañón Valencia ha sabido entonar esa voz como pocos en el mundo. En 2002, a los seis años, Cañón debutó como solista con la Orquesta Filarmónica de Bogotá y, desde entonces, lo ha perseguido una etiqueta que los medios y sus contemporáneos no han podido quitarse de la cabeza: el niño prodigio. Para conocerlo más de cerca, lo visitamos en su camerino, antes de su presentación con la Orquesta Sinfónica de Bogotá, con quienes interpretó en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo el Concierto para violonchelo n. 1 en mi bemol mayor de Shostakovich, el mismo con el que ganó el concurso. En esta breve y distendida conversación en Radio ARCADIA le preguntamos por sus acercamiento al instrumento, su relación con su familia, así como sus consejos a jóvenes chelistas y las posibilidades de sobrevivir en el mundo tocando música clásica.

Lea aquí el perfil completo de Cañón que escribió Alexander Klein en la ARCADIA 163