Los parques nacionales han sido un botín para los narcotraficantes desde hace mucho tiempo. Según la oficina de las naciones unidas contra la droga y el delito (UNODC), en la Sierra de la Macarena y en la reserva natural Nukak se concentró 58% de la coca sembrada en parques al amparo de grupos armados ilegales. Su alejamiento de los centros urbanos y la densidad de su selva, aunados a la imposibilidad de fumigar esas hectáreas motivaron el negocio ilícito que hoy se encuentra de nuevo en la mira de las autoridades. Por esa razón, el general Óscar Naranjo se desplazó en persona hasta San José del Guaviare para activar el Centro de Operaciones que articula a 12 agencias de gobierno coordinadas para atacar la problemática de los cultivos de cocaína en el país.“Hay una triple operación en curso. Una de estabilización de territorio con el Plan Victoria, una de operación de la ofensiva contra los grupos residuales y una operación de sustitución de cultivos” explicó en esa ocasión.Recomendamos: Bosques en Colombia: víctimas de los cultivos ilícitos de cocaAunque hace unas semanas se tensaron las relaciones entre Estados Unidos y Colombia cuando el presidente Trump amenazó con descertificar a su aliado, la presencia de Cristopher Lambert, representante de la  Oficina Internacional para Asuntos de Narcóticos y de Justicia del Departamento de Estado de EE UU en el parque Nukak evidenció la pronta reconciliación entre las dos naciones. Junto con él acudieron Aníbal Fernández de Soto, Viceministro de Defensa y Eduardo Díaz, Director de Sustitución de Cultivos de la Alta Consejería para el Posconflicto.Hasta el momento, 1400 de las 1700 hectáreas reportadas por el sistema de monitoreo de cultivos en la reserva de Nukak han sido erradicadas por los 1500 hombres que se dedican a la tarea. Lo cual a su vez es representativo a un nivel local de los esfuerzos ejercidos a nivel nacional. En total, son casi 35 mil las hectáreas de siembra que han sufrido esa suerte hasta el momento, a las cuales se deberían sumar pronto las 15 a 20 mil que pertenecen a las 20 mil familias que han firmado acuerdos individuales -de entre las 115 mil contempladas en el programa de sustitución voluntaria- además de otras 50 mil para final de año.Puedes leer: Cultivos de coca en Colombia alcanzan máximo históricoFrente al temor de que las estructuras residuales de las FARC y los grupos armados ilegales emprendan represiones en contra de los campesinos o de los erradicadores manuales, Naranjo afirmó que existe una operación “implacable” en curso destinada a mermar las fuerzas de los grupos ilegales y a atacar la cadena del narcotráfico desde los cultivos hasta la incautación de precursores químicos.Aunque en substancia, el vicepresidente aseguró que el mejor seguro con el que cuenta el Estado colombiano para el combate a la droga es el respaldo de la población que dejará la siembra para integrarse a la economía formal y se beneficiarán plenamente de la presencia del Estado con acuerdos prácticamente irreversibles a mediano y largo plazo.