Han pasado cerca de tres meses desde que María Alejandra Rojas, una joven bogotana de 24 años, fue víctima de torturas y abusos en el apartamento de José María Ortega, en Bogotá.

Sin embargo, todos se llevaron una sorpresa, pues ni siquiera María Alejandra Rojas tenía idea de que había más víctimas de este hombre, mujeres que habían afrontado la misma violencia. La mamá de Ortega es una de ellas, pues desde que él era menor de edad le puso una demanda penal por agresiones.

María Alejandra Rojas: el desgarrador testimonio de la joven a quien su exnovio lanzó de un cuarto piso

SEMANA conversó con Laurita Melo Benítez, quien hace apenas tres años pasó por un infierno similar con José María Ortega y dio su testimonio ante las autoridades. Ella lo conoció en 2014, también por un amigo en común. Al principio, encantador, pero lentamente el hombre que se presentaba como tierno y romántico fue mostrando su verdadera cara. Uno de los primeros episodios de violencia que recuerda ocurrió en el apartamento de la calle 146 en Cedritos, en el norte de Bogotá, donde años después mantendría secuestrada a María Alejandra Rojas.

María Alejandra Rojas fue secuestrada durante una semana por su pareja sentimental, José María Ortega, quien trató de retenerla a la fuerza para que no lo abandonara. Foto: archivo particular

“Empezó a tratarme de perra, a decirme muchísimas groserías (…) llamó a la mamá, vivían juntos, y ella intentaba calmarlo. Él le decía a ella ‘hágale algo ya, que yo no puedo’. La empujó y la sacó a patadas de la habitación, se quedó conmigo y empezó a quemarme el cabello, a darme puños en los brazos, en las piernas, patadas”.

Capturan a hombre que habría lanzado a su exnovia desde un cuarto piso

Si bien no recuerda lo que desató la ira de Ortega ese día, tiene claro que debió girar en torno a lo posesivo, celoso y controlador que era con ella. No le gustaba que usara el celular, ni mucho menos que hablara con su propia familia. La pesadilla continuó por tres años más. A pesar de que ese día Melo Benítez logró escapar, su presunto agresor la convenció, una y otra vez, de volver. “Me decía que era la mujer de su vida, que él me amaba, que él iba a cambiar, que lo perdonara. Me manipulaba mucho. Me decía que Dios me había puesto en su camino para ayudarlo a cambiar”.

Melo dice que una vez puso una denuncia ante la Fiscalía, pero no terminó en nada. Después de un tiempo, distanciado por otra de sus rupturas, Ortega reapareció cuando supo del embarazo de ella y la manipuló para que volviera a estar con él. Durante las primeras semanas, después del nacimiento, se mostró como un padre amoroso. Pero era una fachada y en poco tiempo regresó la violencia, no solo en contra suya, sino también de su suegra.

“Él podía tenerla arrinconada en la cocina, mientras me tenía a mí arrinconada en el cuarto”, dijo. Se acostumbró a que todos los días, después de acostar a su bebé, Ortega la golpeaba “porque sí y porque no”.

Lo que la motivó a dejarlo, después de tres años de maltrato, fue el descubrir, en octubre de 2017, que le era infiel. El 7 de diciembre José María Ortega salió a trabajar como conductor de una aplicación. Aprovechando su ausencia, Melo Benítez tomó la decisión definitiva y escapó con su hija, llevándose lo que pudo hasta la casa de su familia, para contarles que era libre y que no volvería con él.

En las fotografías aparece Laurita Melo Benítez con su actual pareja y sus dos hijos. A ella, según las denuncias, también la golpeaba y abusaba José María Ortega. Foto: archivo particular

Este testimonio se conoció en la audiencia del 18 de noviembre ante el Juzgado 61 Penal Municipal de Bogotá, en la que la Fiscalía le imputó cargos a Ortega Niño por feminicidio agravado en grado de tentativa, secuestro simple, tortura y acceso carnal violento, delitos que no aceptó. Además, el juez de control de garantías lo envió a la cárcel La Modelo de Bogotá.

“Es el día más feliz, porque dejo de sentir miedo”, dijo a SEMANA Melo Benítez, reconociendo que teme todavía lo que pueda hacer Ortega en contra de ella.

Según la Fiscalía, con corte al 26 de octubre de 2020, 86,53 por ciento de las víctimas de violencia sexual en Colombia fueron mujeres. En cuanto a violencia intrafamiliar, fueron el 79,15 por ciento y, la gran mayoría, entre los 27 y los 59 años. El ente de control tiene registro de 143 feminicidios entre enero y octubre de este año. Pero el gran problema de estos casos, según la Defensoría del Pueblo, es que las mujeres encuentran muchas trabas para acceder a la justicia y las denuncias no producen el efecto disuasivo que deberían sobre los agresores. ¿Quién las protege?