Sergio Fajardo y Luis Gilberto Murillo avanzaron el miércoles en un acuerdo para ir juntos por la Presidencia y la Vicepresidencia, en nombre de la coalición Centro Esperanza.

Murillo ya había intentado entrar a Centro Esperanza a finales del año pasado, pero en esa oportunidad sintió que había sido objeto de un desplante, porque cuando fue a una reunión con quienes serían sus compañeros, le dijeron que ya eran muchos.

Juan Manuel Galán dijo públicamente, en una declaración, que había que reducir la baraja de precandidatos. Cuando Murillo se fue, el propio Galán le pidió reconsiderar su decisión.

“No fui bienvenido”, dijo entonces Murillo a SEMANA, para explicar en ese momento las razones por las que no volvió a las reuniones de los precandidatos. Se le notaba molesto.

El expresidente César Gaviria recibió en su casa al exministro Luis Gilberto Murillo, quien aspira a la presidencia de la República. 02/03/2022. Foto: Partido Liberal

Murillo es un hombre con formación intelectual y conocimiento de la política local, nacional y más allá de las fronteras.

Cuando era apenas un niño de Andagoya, uno de los municipios más pobres del Chocó, Murillo aplicó por correspondencia a una beca en Moscú, a través del Icetex, y se la ganó por su alto puntaje académico.

El adolescente de Andagoya se hizo ingeniero de minas en Moscú y regresó a Colombia en 1993 para trabajar en la Corporación de Desarrollo del Chocó, por iniciativa del entonces presidente César Gaviria.

Entre 1995 y 1997 trabajó en el Departamento Administrativo del Medio Ambiente de Bogotá (Dama), por iniciativa del alcalde Antanas Mockus.

Fue elegido dos veces gobernador del Chocó, pero sus enemigos políticos no lo dejaron ejercer. Fue acusado de peculado técnico porque invirtió cinco millones de pesos en la reparación de una escuela en su municipio natal, que habían sido presupuestados para una obra de saneamiento ambiental.

En el año 2000, luego de sufrir duras amenazas del paramilitarismo, viajó a Washington para ponerse a salvo.

En la capital de Estados Unidos Murillo construyó una relación muy cercana con líderes demócratas, para los que ha trabajado. También trabajó para el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo BID.

El presidente Juan Manuel Santos lo nombró primero consejero para el Pacífico colombiano y luego lo hizo ministro del Medio Ambiente.

Hasta hace unos meses, antes de regresar a Colombia para enrolarse en la campaña electoral, Murillo lideraba un proyecto en la prestigiosa universidad estadounidense MIT.

Hace apenas unos días Gustavo Petro, sin mencionar su nombre, dijo públicamente que un dirigente negro, que tiene buenas relaciones con los demócratas, sería su embajador en Washington. Ese era Murillo.

SEMANA supo que Petro le hizo propuestas muy interesantes que lo alcanzaron a tentar, pero ser el vicepresidente de Fajardo inclinó su decisión hacia el centro.

Murillo venía trabajando su candidatura presidencial por un partido de minorías llamado Colombia Renaciente, pero ante la propuesta de Fajardo, claudicó en su idea inicial.

Al encuentro asistieron: Íngrid Betancourt, Humberto de la Calle, Juan Manuel Galán, Carlos Fernando Galán, Jorge Enrique Robledo, Juan Fernando Cristo, Carlos Amaya, Angélica Lozano, Berenice Bedoya, John Arley Murillo y Alejandro Gaviria. Foto: Cortesía

Una fuente confiable le dijo a SEMANA que Murillo y Fajardo hablaron ayer por largo rato y lograron el acuerdo que será perfeccionado y divulgado en las próximas horas.

El afro que ha llegado más lejos en la política en la historia reciente será la fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo y llega con un lema: “Renace la esperanza”.

Fajardo y Murillo se volverán a reunir en las próximas horas para definir sus roles, las responsabilidades que el vicepresidente tendría en el Gobierno, si son elegidos.

Murillo entra a Centro Esperanza para darle un nuevo aire a esa coalición que ocupó el tercer lugar en las urnas, en las recientes consultas interpartidistas, después del Pacto Histórico y de Equipo por Colombia.

Su reto es ayudar a devolverle la confianza a una coalición que entró en crisis a raíz de las peleas internas entre todos sus integrantes.

Centro Esperanza perdió el rumbo cuando Ingrid Betancourt renunció a ella tirando un portazo, al no lograr que Alejandro Gaviria renunciara al apoyo de las maquinarias.

Tras su partida, Ingrid pidió a los colombianos no votar por Centro Esperanza.

Ingrid considera que el apoyo de las “maquinarias” (los partidos tradicionales) representa la corrupción y el clientelismo.

Casi todos los candidatos apoyaban la tesis de Ingrid y se convirtió en un compromiso que Gaviria nunca cumplió.

Pero tampoco Jorge Enrique Robledo apoyaba a Gaviria y los precandidatos Carlos Amaya y Juan Manuel Galán también protagonizaron enfrentamientos.

La vida de esta alianza política de centro que pretendía cuestionar la polarización de los extremos cayó en el mismo pecado que criticaba: la confrontación por la mecánica más que por las propuestas.

Fajardo, que alcanzó más de 4,5 millones de votos en la primera vuelta presidencial de 2018, apenas consiguió 723.000 votos el pasado domingo. La coalición apenas superó los 2.150.00 votos.

La presentación de Murillo como fórmula de Fajardo se hará en las próximas horas.