Un fiscal delegado ante los Juzgados Penales del Circuito Especializados de Tunja, adscrito a la Dirección Seccional de Fiscalías de Boyacá, profirió en segunda instancia resolución de acusación contra el teniente coronel del Ejército Nacional, Yerson Ortegón Domínguez, en calidad de autor impropio de los delitos de desaparición forzada, tortura en persona protegida y homicidio en persona protegida, secuestro simple agravado y desplazamiento forzado.
De acuerdo con el ente acusador, el llamado a juicio del oficial Ortegón está relacionado con hechos ocurridos el 2 de mayo de 2003, cuando el grupo paramilitar Frente Patriotas de Málaga del Bloque Central Bolívar ingresó al municipio de Chiscas (Boyacá).
“Ese día, los actores ilegales asesinaron a dos hombres y a una mujer (uno de ellos comerciante y ella enfermera) por ser, supuestamente, integrantes o colaboradores de grupos guerrilleros. Otras víctimas fueron: un hombre de quien no se conoce su paradero y una joven de 19 años de edad a quien, por varios días, los comandantes del grupo paramilitar sometieron a vejámenes sexuales”, explicó la Fiscalía.
De acuerdo con lo establecido por la Fiscalía, el grupo paramilitar se desplazó desde el área rural del municipio de Capitanejo (Santander) y llegó al casco urbano del municipio de El Espino (Boyacá) en la madrugada del 2 de mayo de 2003.
En el lugar, según la Fiscalía, los integrantes del grupo armado ilegal contaron con el apoyo del entonces teniente Gregory Ernesto Amado Rueda, comandante de policía de dicha localidad, y quien fue condenado a 40 años de prisión por estos hechos. “En el municipio de El Espino los paramilitares coordinaron acciones con la fuerza pública para no tener inconvenientes al pasar por un retén militar ubicado antes del ingreso al municipio de Chiscas”, agregó la Fiscalía.
Además, la Fiscalía estableció que para ese entonces, el retén se hallaba a cargo del oficial Ortegón, quien para la época era teniente del Ejército y comandaba el pelotón a cargo de dicha actividad. “El grupo paramilitar salió de la zona luego de haber cometido los asesinatos y secuestros de varios pobladores del municipio de Chiscas (Boyacá)”.
Cabe recordar que por estos mismo hechos fueron condenados el oficial de la Policía Nacional Gregory Ernesto Amado Rueda y nueve integrantes del grupo armado ilegal que participaron en los hechos y que por su condición de postulados a la ley de Justicia y Paz relacionaron a Yerson Ortegón Domínguez en los hechos ocurridos en el municipio boyacense en 2003.
“En 2015 el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía capturó a Ortegón Domínguez por este proceso, sin embargo, gracias a las garantías procesales quedó en libertad y a la fecha el indiciado continúa vinculado al Ejército Nacional”, concluyó el ente investigador.
La radiografía de los 137 presuntos casos de falsos positivos que llegaron a la JEP
La JEP recibió a comienzos del mes de octubre un amplio informe de casos de ejecuciones extrajudiciales que han pasado más de una década en la impunidad. Lo presentó la Asociación Minga, y en este hay detalles de 137 casos de falsos positivos ocurridos en Putumayo. La intención del documento, según la organización social que lo realizó, es que el ente de justicia transicional llame a su jurisdicción a los comandantes de las unidades militares involucrados en estos casos.
No es el primer informe que organizaciones civiles allegan a la JEP sobre ejecuciones extrajudiciales. En lo que va del año, la jurisdicción ha recibido varios que describen la brutalidad de este penoso capítulo de la historia reciente en zonas muy afectadas por los crímenes de agentes del Estado, como los Llanos orientales, el Catatumbo y ahora el suroccidente del país.
Este informe presenta un análisis de circunstancias comunes en los casos de falsos positivos, que dan cuenta de cómo se extendió la práctica. Por ejemplo, en los informes militares, en los que mostraban a los muertos como bajas guerrilleras, reportaban que los supuestos delincuentes atacaban sorpresivamente a las unidades del Ejército, y que estas respondían al fuego y causaban las muertes. Pero en ninguno de los casos, pese a haber sido un asalto sorpresa, había soldados heridos o muertos.