El padre Arnulfo Mina tuvo que convencer a su obispo para que le diera una licencia que le permitiera lanzarse a la política. Le pareció descabellado, pero al final accedió. Ahora, el padre es uno de los candidatos a la Alcaldía de Tumaco, se inscribió por firmas y se precia de no tener avales de partidos políticos, porque no quiere ser el de las maquinarias. En sus 26 años de ministerio ha trabajado con la comunidad, y allí está la clave de su liderazgo. Cuando era vicario recibía 30 personas diarias que le pedían ayuda. Esto lo desbordó, porque sentía que los programas de la pastoral social no impactaban lo suficiente. “Reflexioné, le dije a Dios: ¿Será que me estás pidiendo que me comprometa más con la comunidad desde el punto de vista social?”, cuenta. Así fue se que metió a “esta vaca loca”, como la llama, decidió recoger firmas para su candidatura. Ha recorrido las calles de Tumaco y las zonas rurales en moto sin ningún esquema de seguridad. “Yo ando tranquilamente, Dios me protege. No tengo ningún esquema de seguridad. En esta campaña política muchas veces me ven como un rival fuerte, una amenaza, la gente que está acostumbrada a este estilo de vida no está dispuesta a perder el poder así por así”, dice el padre Mina. Ha recibido algunas amenazas, de las cuales prefiere no hablar mucho. Cuenta que un día mientras hablaba de manejar los recursos públicos con transparencia uno de los asistentes a la reunión le hizo una advertencia: “El que no nada a favor de la corriente, si nada en contra o se cansa o se ahoga”. Sin embargo, el padre Mina sigue nadando contracorriente, con su lema “Tumaco tiene cura”. Si llega a la Alcaldía piensa darle prioridad a temas como el saneamiento básico. En Tumaco no hay alcantarillado, ni agua las 24 horas del día. "Las empresas no van a venir a invertir si carecemos de estos servicios básicos", asegura. Quiere también apostarle a una zona franca agroindustrial y pesquera, y darle viabilidad al puerto de aguas profundas. “Que se termine esa carretera binacional Tumaco-Mataje, que es fundamental para nosotros”, agrega. En temas sociales plantea fortalecer los procesos comunitarios culturales, garantizar atención e inclusión a la mujer, infancia, adulto mayor, comunidad LGBTI y las víctimas. También hacer un “saneamiento fiscal de los hospitales locales sumidos en crisis por corrupción” y recuperar el PAE. El tema más sensible en Tumaco es la violencia y el narcotráfico, que hacen la tormenta perfecta. El padre es optimista, en parte por su experiencia. Ha sido garante -como representante de la iglesia católica- de una tregua de disidencias, del frente Oliver Sinisterra, que comanda alias Contador en reemplazo de Guacho.
“Me ha tocado ser varias veces mediador, es bastante peligroso pero lo he hecho con todo el alma. He seguido dialogando con estos jóvenes, ellos están dispuestos a dejar las armas. Creo que si seguimos dialogando estoy seguro que vamos a tener un desarme total, se necesita ayuda nacional e internacional. La comunidad está cansada de esta guerra”, asegura el padre. En cuanto a los cultivos ilícitos, el padre Mina asegura que hay que apostarle a los programas de sustitución: “Para nosotros es muy conveniente que se sigan fortaleciendo esos puntos 1 y 4 del acuerdo de La Habana. Si el gobierno nacional no está interesado o tiene otra metodología pues que la dé a conocer a las comunidades para que no se desanimen. Todavía hay esperanza”. Los contrincantes del padre Emilsen Angulo fue designada como alcaldesa de Tumaco para el periodo 2016- 2019, pero cuando llevaba menos de un año en el cargo fue destituida por tener una relación marital de hecho con un funcionario del sector salud. El Tribunal Administrativo de Nariño dejó nula su elección, en diciembre de 2017, al considerar que su relación con Jairo Guagua Castillo, subgerente del Hospital San Ándres, le impedía asumir como mandataria del municipio. Sin embargo, este año Angulo volvió a la contienda y se lanzó como candidata del Partido Conservador. Su inscripción fue toda una sorpresa porque a finales de mayo informó que abandonaba sus aspiraciones electorales por cuenta de una serie de amenazas que recibió. De todos modos, en agosto ratificó su candidatura con el apoyo del también destituido exrepresentante Neftalí Correa. Otro que aspira a llegar a la Alcaldía, esta vez por votos y no por decreto, es Ever Castillo. El tumaqueño, que sustituyó a Jaime Fernando Escrucería en el cargo en 2004, ahora es el representante de la coalición del partido de la U, Cambio Radical y Mais. Aunque Castillo ha participado en por lo menos dos procesos electorales más (2007/ 2011) sin salir victorioso, se sabe que en esta oportunidad cuenta con buena maquinaria política, en parte, heredada del último alcalde, Julio César Rivera. Marco Marinez tiene amplia experiencia en cargos públicos cercanos a la alcaldía del puerto y a la Gobernación de Nariño. Trabajó como secretario de gobierno en Tumaco, fue asesor jurídico del ICBF y en la actual administración del departamento se desempeñó como secretario de agricultura. Es el candidato del partido Alianza Verde. En la lista le siguen, Hellen Zambrano, candidata por el Centro Democrático que fue dos veces concejal por los verdes, antes de renunciar a su colectividad en 2017; Diego Angulo, por Colombia Renaciente; el empresario Alvin Quiñones, por los liberales; Francisco Cornejo, del movimiento Alianza Social Independiente ASI; Hugo Montaño de la Alianza Democrática Afrocolombiana; Juvencio Caicedo de Colombia Justa y Libre y el periodista Víctor Jaramillo por el movimiento Autoridades Indígenas de Colombia. Aunque los once candidatos inscritos para asumir las riendas de Tumaco se mantienen, se sabe que al menos cinco se han acercado al padre Mina para crear una alianza.