Los Domiciliarios de Engativá tenían una serie de códigos propios para referirse a la droga a que vendían. A la cocaína le decían whisky y a los ácidos le decían amarillo. En uno de los audios interceptados por la policía, se puede escuchar la conversación entre dos mujeres, una de ellas de origen venezolano, que negocian la compra de Whiskey y de marihuana Creepy.
-Alo buenas noches, dice la primera- Hola amiga, ¿como estás? ehhh, ¿hay whisky? La responde la segunda, encadenando el diálogo. -¿Este...con quien hablo?- Ehhh con la esposa del Benito- A Karen, ¿cómo estás? Si, claro que si hay-Es que te estaba llamando porque sabes que queríamos preguntarle si él nos conseguía algo más aparte de whiskey-¿ Cómo que necesita?- Ehhh creepy- Si, si tenemos-Si tienes ¿y qué tal, está chévere?- ja, buenísimo-¿En cuanto?-Quince mil cada uno-Perfecto, yo creo que te voy a comprar dos esta noche, cómo podríamos hacer?Así concluye la primera conversación en la que se evidencia la forma en que se llevaba a cabo el negocio.Sin embargo, frente a la aparente escasez del negocio, la situación de los presuntos narcomenudistas se volvió compleja ante algunos de sus revendedores y fueron los propios vecinos del barrio de Villas Granada los que se cansaron del negocio y de que invadieran parques y colegios, quienes los denunciaron ante las autoridades.
-Q`ubo madre, ¿qué hace?-¿Con quién hablo?-¿Con ***?-Madre ¿será que usted no tiene que me venda 5 gramos para yo camellarle? yo se los pagaría de una vez de lo que le debo, y yo para poder sacar un poquitico de plata...-¿Pero de qué?-De amarillo-...-¿No hay?-Nooo, yo estaba ahorita con miguel en el hospital, que estaba maluco y rocío me mandó lo mio. Todos estos días me han vendido de a poquito porque es que no hay-Bueno madreCuando haya yo la llamo, responde finalmente la revendedora decepcionada.Gracias a las interceptaciones y el seguimiento que dio a esta banda, la Sijín de Bogotá pudo evidenciar que se trataba de un grupo conformado por tres mujeres- una de ellas de las tercera edad- y dos hombres de una misma familia que coparon el negocio del tráfico de estupefacientes en el sector de Villas de Granada en Engativá, durante meses. En otra interceptación se escucha la tensión que se produce entre dos hombres, después de que un cliente les reclamara sobre la calidad de su mercancía y se pusieran a dudar de quién pudo haber tenido la culpa, con una mercancía que les vino directamente desde el aeropuerto.
Una vez que tuvieron los elementos de prueba suficientes, los uniformados realizaron tres allanamientos en los que capturaron a 3 miembros de la banda y detuvieron a 2 más en Cundinamarca, mientras presuntamente trataban de ampliar su negocio criminal. Todos fueron cobijados con medida de aseguramiento.