En las últimas horas, el país registró un saldo de 333 nuevos decesos por cuenta del coronavirus y llegó a un total de 53.983 fallecidos que no le pudieron ganar la batalla a la covid-19.
Mientras en la mayoría de ciudades no se permite hacer una velación para darle el último adiós a ese ser querido debido a que los cuerpos deberán ser cremados por la contingencia de la pandemia, en Fusagasugá, Cundinamarca, los habitantes no saben qué hacer con sus familiares o amigos que se han ido por el coronavirus. Esto porque el cementerio Nuestra Señora de Belén está a pocas bóvedas de llegar a su tope y por ende no tendrá más espacio para recibir más cuerpos.
En este municipio está permitido enterrar a los seres queridos debido a que el único horno crematorio está apagado por un problema administrativo con el uso del suelo, lo que al parecer impide que haya una solución a simple vista; la gente lamentablemente se sigue muriendo, el índice es bastante alto debido a la pandemia y no hay espacio donde poner su cuerpo.
Ante esto, Víctor Hugo Zanabria, sacerdote de la arquidiócesis de Girardot y administrador del cementerio, señaló que en total hay 740 bóvedas que están divididas por pabellones: 13 son para los adultos y uno para menores de siete años, pero solo hay cinco bóvedas desocupadas, lo que ha generado una alerta entre los habitantes y las autoridades municipales.
Sobre la imposibilidad de usar el horno crematorio, el problema radica en los permisos del uso del suelo para operar. En Fusagasugá se expidió en 2001 el Plan de Ordenamiento Territorial (POT), en el que quedó por fuera el cementerio.
Seis años después, se aprobó un nuevo POT que incluyó al cementerio del municipio, pero un tribunal admitió una demanda que tumbó la normativa y dejó vigente el POT aprobado en 2001, es decir que 20 años después no se ha podido acordar un nuevo plan de ordenamiento y tampoco se ha actualizado el acuerdo para que se pueda hacer uso del horno crematorio.
En un medio radical, el administrador del cementerio pidió ayuda a las autoridades y a la Alcaldía para que intervengan y den una solución temprana que permita utilizar el horno y se apruebe la licencia del suelo, ya que es la única posibilidad para llevar el manejo de la pandemia al no tener el espacio suficiente para enterrar a las personas.
Sin embargo, el uso del suelo no ha sido el único impedimento, ya que el cementerio también se encuentra construido en medio de una zona residencial y algunos habitantes han interpuesto quejas por la afectación de los cadáveres.
En el cementerio hay otro pabellón con 75 bóvedas libres, lo que podría calmar en algún punto la situación, pero una persona que construyó su vivienda al respaldo del cementerio interpuso una queja ante la Defensoría con el argumento de que los cadáveres lo estaban afectando y le hallaron la razón al ciudadano, por lo que esas bóvedas libres no se pueden utilizar.
De acuerdo con cifras oficiales, en Fusagasugá se han registrado 4.980 casos desde el inicio de la pandemia, 167 fallecidos y el nivel de ocupación de las UCI está en 78 %.