El mayor general (r) Henry William Torres Escalante, comandante de la XVI Brigada del Ejército, en Casanare, entre diciembre de 2005 y junio de 2007, reconoció ante la Jurisdicción Especial para la Paz su máxima responsabilidad en los casos de falsos positivos de los que fue imputado y aceptó “los cargos de autor mediato de crímenes de lesa humanidad, de asesinato y de desaparición forzada de personas”.
Los relatos son escalofriantes porque dan cuenta de lo que era una verdadera “máquina de guerra” que cobró la vida de inocentes que eran asesinados de forma despiadada y luego presentados como positivos en combate, en muchas regiones de los llanos orientales.
En la presentación del subcaso, se determinó que 303 personas fueron retenidas, asesinadas y, luego, presentadas falsamente como guerrilleros o delincuentes dados de bajas en combate. Mujeres, niños, niñas, adolescentes, adultos mayores y personas en condiciones de discapacidad cognitiva sufrieron daños graves, diferenciados y desproporcionados por las acciones de esta unidad militar. Los pobladores fueron estigmatizados y algunas familias padecieron con intensidad este fenómeno.
Los militares bajo el mando de Torres Escalante acudieron al engaño o la retención de personas con antecedentes o anteriormente vinculadas a grupos criminales, o que eran familiares de integrantes de estas organizaciones, o víctimas sin ningún tipo de relación con grupos ilegales o en estado de vulnerabilidad, como sucedió con el asesinato de una trabajadora sexual.
En el mismo sentido, reconociendo su máxima responsabilidad el teniente coronel (r) Henry Hernán Acosta Pardo, comandante del Batallón de Infantería n.° 44 Ramón Nonato Pérez, entre diciembre de 2006 y junio de 2008; y el mayor (r) Gustavo Enrique Soto Bracamonte, comandante del Gaula, Casanare, entre junio de 2006 y octubre de 2007.
Las pruebas recolectadas concluyeron que existió una clara división de las funciones en la Brigada XVI del Ejército la cual fue comandada por el general Torres Escalante. Fue así como sus órdenes que se presentaron a civiles ajenos al conflicto armado como integrantes de grupos subversivos, todo esto, con el único fin de presentar resultados operacionales y lograr así beneficios (viajes, salidas, permisos, traslados), reconocimientos y felicitaciones en su hoja de vida.
Como si se tratara de un cuento macabro, cada unidad militar ejerció una especialización en las bajas. “El Gaula Casanare, por ejemplo, se caracterizó por presentar supuestos extorsionistas como bajas en falsos combates. Sus integrantes, además, se valieron de los engaños y del uso de reclutadores civiles para extraer a las víctimas y cometer el ilícito. Por su parte, los grupos Delta y el Grupo Guías presentaron como bajas en combate a personas señaladas como colaboradoras de la guerrilla y el Birno seleccionó entre sus víctimas a personas en situación de vulnerabilidad”, detalló.
El pasado 14 de julio, por medio del Auto 055, la JEP imputó y llamó a reconocer su responsabilidad por su participación en el asesinato de 296 personas en 212 eventos ocurridos en Casanare, algunos municipios de Boyacá, Meta y en Tame, Arauca, a 22 máximos responsables y a tres partícipes no determinantes que hicieron parte del Gaula Casanare, del Batallón de Infantería n.° 44 Ramón Nonato Pérez (Birno) y de los batallones de Contraguerrilla 23, 29 y 65, el DAS, además de dos terceros civiles.
La Sala estableció como fecha límite el 8 de noviembre de 2022 para que todos los comparecientes reconozcan los hechos que les fueron imputados y su responsabilidad o, por el contrario, los rechacen. Igualmente, los comparecientes pueden reaccionar, aportando argumentos o evidencia adicional. Por su parte, las víctimas acreditadas y el Ministerio Público tienen el mismo tiempo para reaccionar frente a lo descrito en el auto.
Otros militares que reconocen responsabilidad:
Asimismo, han reconocido su responsabilidad en calidad de coautores de crímenes de guerra y de lesa humanidad el coronel (r) Wilson Camargo Tamayo; el teniente coronel (r) Marcolino Puerto Jiménez; los mayores (r) Jorge Eduwin Gordillo Benítez y (r) Erwin Eduardo Duarte Rojas; los capitanes (r) Jaime Alberto Rivera Mahecha y César Augusto Cómbita Eslava; y los tenientes (r) Marco Fabián García Céspedes y Zamir Humberto Casallas Valderrama.
De la misma manera, lo hicieron los sargentos primero (r) Wilfrido Domínguez Márquez y Gildardo Antonio Jiménez Castrillón; el sargento segundo activo Faiber Alberto Amaya Ruiz; el sargento segundo (r) Wilson Salvador Burgos Jiménez; el cabo primero (r) Gélver Pérez García; el cabo segundo (r) Leandro Eliécer Moná Cano; y el civil Miguel Fernando Ramírez.