Pese a que desde la percepción parecía que los colombianos estaban acudiendo a las urnas de manera masiva, con todo y el invierno en distintas ciudades, los números mostraron otra cosa. Los votantes fueron el 54,89 %, mientras que el abstencionismo se ubicó en 45,11 %, una cifra que si bien bajó con relación a las elecciones de hace cuatro años (47 %), sigue siendo un abultado número que no deja de llamar la atención.

El país está buscando un cambio, dicen los analistas con el resultado de las elecciones presidenciales que se tuvieron este domingo 29 de mayo, en que resultaron ganadores Gustavo Petro, con más de 40 % (40,32 % con exactitud), mientras que Rodolfo Hernández se subió (28,15 %) por encima de Federico Gutiérrez (23,91 %) y competirá en la segunda vuelta con el candidato del Pacto Histórico. Sin embargo, en ese gran número de colombianos persiste el abstencionismo, esa posición de indiferencia frente al deber ciudadano de elegir.

Otros resultados

En las estadísticas que la Registraduría entregó de manera ágil, según resaltaron todos los analistas, el voto en blanco fue de 1,73 %, cifra que salía más alta en las encuestas que las consultoras destaparon durante toda la campaña. Mientras tanto, 1,13 % de los votos fueron anulados por diversas razones, entre ellas, la de haber marcado candidatos que se habían retirado para adherirse a otras filas (Ingrid Betancourt, por ejemplo).

En los registros estadísticos también está ese 0,13 % de votos que no se marcaron, algo que deja un interrogante: ¿se hizo por alguna equivocación o intencionalmente?

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En todo caso, todo ese montón de colombianos que se abstuvieron serán ahora el foco de los dos candidatos que llegan a la recta final, para tratar de subir sus seguidores.

El censo electoral previsto para esta jornada democrática estableció que el número de votantes eran 39.002.239 ciudadanos, de los cuales, 21.409.751 acudieron a los 12.000 puestos de votación habilitados en todo el país, con 100.809 mesas, además de 250 puntos en 67 países, para que los ciudadanos que viven en el exterior también pudieran ejercer el derecho al voto.

En neto, los votos en blanco fueron 366.589 y los ciudadanos que se abstuvieron de ejercer el derecho al voto fueron 17.592.488. Todos ellos podrán sumar para uno u otro candidato, si deciden participar de forma diferente.

Largas filas. Puesto de votación en el colegio José Joaquín Vargas, de Bogotá Foto: Martha Morales / Semana

En el caso del voto en blanco, los que marcaron esa opción tratan de enviar un mensaje que implica que el votante no apoya a ninguno de los planes de gobierno que proponen los aspirantes a la Presidencia. En Colombia, muchos ciudadanos tenían la idea equivocada de que esta marcación podría sumar a alguno de los que no fueran de su preferencia, pero no: los votos en blanco se contabilizan de manera independiente y por ningún motivo podrán ser sumados al candidato que registre mayor o menor porcentaje de votación.

Grandes retos

La carrera por llegar a la Casa de Nariño ahora será más fuerte y agreste. Se empezarán a juntar esfuerzos para subir los números. Buscar las alianzas de los que salen de la contienda será la característica de la recta final, cuya definición se dará el 19 de junio. En consecuencia, vienen tres semanas de pulso por posicionar las ideas, pero también, por poner la maquinaria política disponible, algo que está siempre presente en las jornadas electorales colombianas. Así es la política.