Cada día de cuarentena es un día sin ningún ingreso para muchas familias, que no pueden suplir una necesidad tan vital como es la alimentación. Muchos otros colombianos en mejores condiciones de vida, conscientes de la situación, tienen el deseo de ayudar, pero el miedo al contagio y otras razones han impedido que en una gran cantidad de casos se materialice esa voluntad.Como solución, la Fundación Santa Alianza de Bogotá, organización sin ánimo de lucro, puso en marcha su estrategia MERCAPORDOS #donadesdecasa, la cual ya le ha permitido recoger 29,2 toneladas de alimentos que han llegado a más de 3.200 familias vulnerables.¿Cómo funciona? En conjuntos residenciales de estratos cuatro, cinco y seis se instalan, con el aval de las administraciones, cajas de MERCAPORDOS #donadesdecasa para que las personas dejen allí los alimentos. Luego, personal de la fundación los recoge y organiza la logística de empaque y entrega.

Estas son las cajas que se dejan en los conjuntos de estratos 4, 5 y 6 para recoger los alimentos. Foto: Fundación Santa alianza de Bogotá"Cuando comenzó esta emergencia, muchas personas nos empezaron a preguntar cómo íbamos a apoyarlos y no podíamos ser ajenos a esta situación. Así nace la campaña y en dos meses y medio hemos hecho seis entregas que han beneficiado a grupos altamente vulnerables, incluidos más de 500 vendedores ambulantes”, cuenta la directora de relaciones corporativas de Santa Alianza de Bogotá, Amanda González. También han apoyado a muchos venezolanos.

“Hemos encontrado historias bonitas, otras no tanto. Gente que ha muerto por covid-19, otros que salen del coronavirus pero llorando de hambre. Lo positivo es poder ver la sonrisa de la gente al tener qué comer y dar algo de comer a sus hijos”, relata González.La campaña ha llegado sobre todo a aquellos que viven del día a día. Generalmente, familias de estratos uno y dos son las que necesitan una “mano amiga” que les pueda calmar el hambre. Sin embargo, la fundación también ha llegado a otras de estratos tres y cuatro, que muchas veces no tienen qué comer porque se quedaron sin trabajo y sin ahorros.Tres accionesMERCAPORDOS, #donadesdecasa, tiene tres acciones. Por un lado, la recolección de mercados, que también ha sido apoyada por empresas como Maxicárnicos, Sopas Durena y otras compañías que ha donado miles de chocolates para endulzar a los niños y niñas de las familias beneficiadas con esta estrategia.Por otro lado, han apoyado a las comunidades de Mochuelo, Pasquilla y Pasquillita en la siembra de plántulas vegetales como cebolla, cebollín, repollo morado, lechuga, calabaza y ahuyama.Con esto, el objetivo es que entre las familias puedan hacer trueques para mitigar la crisis.

La entrega de mercados es la acción más urgente en estos momentos, pero no es el único frente de su trabajo humanitario. Foto: Fundación Santa Alianza de Bogotá.La otra acción es la implementación de un nebulizador capaz de desinfectar 30 metros a la redonda. Durante un mes apoyaron la desinfección de más de 100 puntos en Bogotá, entre cárceles, hospitales, plazas de mercado y puntos críticos de las fuerzas militares.Este proceso también se ha llevado a los conjuntos residenciales que se han unido a la campaña de donación. “Por la desinfección no tienen que pagar. Lo único que recibimos a cambio son los mercados que nos donan”, cuenta la vocera de la fundación.

La estrategia también fue lanzada en Estados Unidos hace una semana, donde la situación de hambre afecta igualmente a muchas familias, sobre todo las que dependen del trabajo por horas. La crisis económica y laboral de ese país ha golpeado duramente a quienes viven allí del día a día.MERCAPORDOS #donadesdecasa ha sido liderada por Santa Alianza de Bogotá, pero ha tenido el respaldo de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, con la cual desarrollaron la estrategia. También, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea han brindado el acompañamiento en las entregas.El modelo de gestiónLa Fundación Santa Alianza de Bogotá lleva más de 28 años en el país trabajando con niños, niñas y adolescentes huérfanos y vulnerados de los territorios más afectados por la violencia. Amanda González dice que sus “proyectos se desarrollan en corregimientos y municipios que ni siquiera aparecen en el mapa”.Su modelo de gestión busca rescatar a niños y jóvenes entre los 8 y los 24 años de edad. Su primer paso es llegar a las comunidades para brindar apoyo en salud y desarrollo psicosocial. Luego, los llevan a cumplir sueños con viajes aspiracionales y después de ganarse su corazón los preparan para que vayan a las mejores universidades del país, y se desarrollen y crezcan. La fundación basa la educación de sus niños, niñas y jóvenes en el deporte como una formación de valores.

“Aspiramos que esta campaña no pare todavía porque hay mucha necesidad y el covid-19 cada día crece. Los cercos epidemiológicos en lugares como Kennedy siguen generando que el hambre crezca”, asegura Amanda González