El nombre del ex ministro Alvaro Leyva volvió a las páginas de los periódicos nacionales la semana pasada a raíz de una reunión que sostuvo en España con José Noé Ríos, el ex consejero de Paz del presidente Ernesto Samper. Según el diario El Tiempo, ''Leyva entró a España el 18 de marzo, procedente de Costa Rica, donde permanece asilado, y se hospedó durante cinco días en la habitación 510 del Hotel Conde Duque".La reunión se volvió noticia no sólo por el hecho de haberse realizado por fuera de Costa Rica _lo que supone que Leyva corría el riesgo de ser capturado por la Interpol_, sino porque coincidió en el tiempo con la visita que el presidente Andrés Pastrana realizó a ese país. Aunque el mandatario fue enfático en afirmar que en ningún momento hubo un acercamiento con el ex ministro, para muchos no dejó de llamar la atención la coincidencia dados los problemas que atravesaba el proceso de paz en Colombia y el papel trascendental que juega Leyva en él.Esa no fue, sin embargo, la única coincidencia que se produjo durante esos días. Otra muy importante es que mientras Leyva abandonaba temporalmente su asilo en Costa Rica _para cumplir una misión de paz, según sus allegados_ en Colombia se entregaba a la justicia el hombre que tiene en problemas judiciales al ex ministro. El 24 de marzo se presentó ante la Fiscalía General de la Nación Jairo Aparicio Lenis, de quien el político conservador recibió en noviembre de 1994 un cheque por 49 millones de pesos de una cuenta en la que se manejaban dineros del cartel de Cali. Con la entrega de Aparicio, cambista y testaferro del cartel de Cali, se dividieron las apuestas en torno de la suerte que podría correr el caso Leyva. Dado que Aparicio había firmado en junio de 1998 una declaración en la que corroboraba la versión dada por el ex ministro a la Fiscalía sobre el origen del cheque, hubo muchos que pensaron que el testimonio de Aparicio serviría para cerrar definitivamente el caso contra Leyva. Para otros, en cambio, la entrega del testaferro del cartel no haría otra cosa que complicar el proceso contra el ex ministro. Al final ganaron los segundos. En su declaración ante la Fiscalía dentro de la investigación por enriquecimiento ilícito de Leyva, Aparicio no sólo cambió su versión de los hechos sino que acusó directamente al ex ministro de haber recibido el dinero a sabiendas de que provenía de un conocido narcotraficante y que éste no correspondía a la negociación de repuestos para las volquetas traídos por Earth and Space, la empresa de Leyva, de Rusia para las minas del Cerrejón _como asegura este último_, sino a un préstamo. Según Aparicio, Leyva llegó a su oficina en la casa de cambio El Dólar, en Cali, a solicitarle el préstamo porque estaba urgido de dinero, y fue testigo del momento en que él llamó a Helmer 'Pacho' Herrera para pedirle el dinero. En ese momento el ex ministro le habría dicho que como el ventilador del 8.000 estaba prendido él preferiría recibir la plata del propio cambista. Sin embargo un documento firmado por el mismo Aparicio absolvía a Leyva. No obstante, el hecho de que se tratara de un préstamo y no de un pago por un servicio es, según Aparicio, lo que explica el cambio de su versión sobre el origen del cheque en su declaración ante la Fiscalía. La única razón por la cual él firmó un documento avalando el testimonio de Leyva, según él, fue la de recuperar el dinero que le había prestado al ex ministro cuatro años atrás, préstamo que éste se había negado a pagar. Según su testimonio, a comienzos de junio de 1998 Leyva lo contactó para ofrecerle el pago de los 50 millones de pesos siempre y cuando le firmara un documento autenticado en el que corroborara su versión ante la Fiscalía. En ese momento el testaferro del cartel estaba huyendo de la justicia, sindicado también del delito de enriquecimiento ilícito, y se encontraba en el Ecuador. Por eso decidió acordar una cita con Leyva en la frontera para hablar del negocio. En lugar de ir personalmente, sin embargo, el ex ministro decidió enviar hasta Ipiales a dos personas de su confianza para que se entrevistaran con Aparicio. Este último, a su vez, mandó a un primo a la primera reunión con los enviados de Leyva. Y al volver le dijo _de acuerdo con su testimonio ante la Fiscalía_ que aquellos venían acompañados por un grupo de cuatro personas armadas, "que tenían pinta de guerrilleros". Por eso los encuentros se habrían realizado en Tulcán y no en Ipiales. Finalmente Aparicio recibió el dinero y firmó el documento, movido, según él, por la difícil situación económica en la que se encontraba. En últimas, dijo, fue víctima de una extorsión por parte de Leyva y sus representantes. La versión de Aparicio coincide con las declaraciones rendidas a la Fiscalía por Darío Echeverry Monsalve, Gerardo Mondragón Arana y Carlos Alberto Hormaza, socios y funcionarios de Cominco e Imigua, las empresas con las cuales se realizó el negocio de las volquetas rusas. Estos últimos se presentaron a la Fiscalía en los últimos días de febrero y los primeros de marzo y aseguraron, entre otras cosas, que el representante legal de Earth and Space nunca les suministró ninguna clase de repuestos y que solamente les aportó la mano de obra requerida durante el período de garantía del negocio. Todos los respuestos, según ellos, fueron adquiridos a la firma Maquesa, que no sólo se los ofrecía más baratos sino que tenía un stock suficiente para cubrir todas sus necesidades. Los representantes de Maquesa, a su vez, le dijeron a la Fiscalía que ellos, en efecto, le habían suministrado a Cominco repuestos, partes y asistencia técnica.Yo te desmiento, tú me desmientesSEMANA consultó la versión de Alvaro Leyva sobre las acusaciones de Aparicio y obtuvo respuesta a través de algunos de sus allegados. A través de éstos el político conservador mantiene su versión de que el cheque que le fue entregado por Aparicio a finales de 1994 correspondía al pago de las diligencias realizadas por él para la adquisición de repuestos para las volquetas vendidas a las firmas Cominco e Imigua y a la búsqueda de nuevos negocios, y no a un préstamo como asegura Aparicio en su versión ante la Fiscalía. Y mucho menos de un préstamo financiado con recursos de los narcotraficantes. Todo eso, según el ex ministro, es una invención de Aparicio, y que es muy cómodo en este momento poner de testigo a un hombre muerto, como Helmer 'Pacho' Herrera.En su defensa, los allegados de Leyva no sólo dicen que tanto Aparicio como sus socios o empleados en Cominco e Imigua _Echeverry, Mondragón y Hormaza_ mintieron al decir que en ningún momento Earth and Space les había suministrado repuestos para las volquetas traídas desde Rusia, sino que ellos allegaron al proceso documentos que indican lo contrario. Y que fueron esas operaciones las que dieron lugar al pago por parte del cambista. No obstante lo anterior, Leyva reconoce que en junio de 1998, después de rendir indagatoria ante las autoridades para responder por el presunto delito de enriquecimiento ilícito, le devolvió el dinero a Aparicio. La explicación que da Leyva es que después de ser llamado por la Fiscalía él buscó a Aparicio para que le aclarara el origen del famoso cheque por 49 millones de pesos. Según el ex ministro, Aparicio se negó a dicha petición hasta tanto le cancelara la plata que le había prestado. Leyva le insistió que para él la plata recibida no correspondía a un préstamo sino al anticipo de dineros para la búsqueda de repuestos para las volquetas que él le había vendido a Cominco e Imigua en El Cerrejón. Pero que estaba dispuesto a devolverle dichos dineros a Aparicio con tal de que aclarara el origen del cheque y explicara que se trataba de una operación comercial y no de dineros provenientes de actividades ilícitas. El cambista le habría dicho que estaba dispuesto a firmar la declaración pero que por ningún motivo se presentaría ante la Fiscalía. Y acordaron la entrega de dinero a cambio de la declaración. La familia Leyva recogió el dinero y envió a Nariño a dos personas cercanas al ex ministro, acompañadas por algunos de sus colaboradores. Ninguna de esas personas, según la versión de la familia, estaba armada, y todas ellas estarían dispuestas a presentarse ante la Fiscalía para corroborarlo.¿Prestamo o negocio?Hasta aquí es evidente que hay dos versiones totalmente encontradas sobre los hechos relacionados con el cheque por 49 millones de pesos que Leyva recibió de Aparicio en noviembre de 1994. Y que cuando muchas personas creían que el proceso por enriquecimiento ilícito contra el ex ministro estaba a punto de cerrarse, lo cierto es que todavía queda mucha tela por cortar. La Fiscalía tendrá que recorrer todavía un largo camino para probar cuál de los dos está diciendo la verdad.Y es que los acontecimientos derivados de la versión de Aparicio después de su entrega, y de las respuestas de Leyva, aportan nuevas incógnitas al proceso. Una de las más evidentes, sin duda, es el porqué hasta el momento nadie se había referido al pago realizado por la familia Leyva a cambio del testimonio de Aparicio. Y cuáles pueden ser las implicaciones jurídicas de ello. Es evidente que a los ojos de la opinión este acto aparecerá como el pago por una coartada. Al fin y al cabo, si como ha sostenido siempre Leyva, los dineros eran producto de un negocio lícito y cierto, no se ve la razón para que se hubiese decidido devolver el dinero después de cuatro años de recibido. Ni siquiera si, como se sugiere, hubo de por medio una extorsión. En realidad las dos partes alegan lo mismo. La una diciendo que si no pagaba no podría contar con un elemento que consideraba vital para su defensa. Y la otra, que si no firmaba no podría recuperar un dinero que legítimamente le correspondía.Sobre el porqué nunca se le dijo a la Fiscalía que detrás de la primera versión de Aparicio hubo una exigencia de dinero, la defensa sostiene que en ningún momento hubo oportunidad para ello y que además dicho punto no hacía parte del litigio. Tanto la presentación del documento como el pago se realizaron _según ella_ después de que Leyva rindiera su indagatoria ante los fiscales. Y en ningún momento se le preguntó al ex ministro, o a cualquiera de los testigos, el origen de la declaración de Aparicio. Lo cierto es que han transcurrido más de 10 meses desde el momento en que se realizó el pago y durante todo ese tiempo se han allegado numerosas pruebas al proceso.Lo paradójico del caso, según la defensa, es que de aceptarse el testimonio del cambista del cartel la esencia del caso podría cambiar. De reconocerse que Leyva recibió el dinero en calidad de préstamo, y que _a pesar de la demora_ finalmente lo canceló, ya no habría lugar al delito por el cual se le sindica, que es el de enriquecimiento ilícito. Salvo que, por supuesto, se comprobara relación alguna con el narcotráfico. A pesar de eso la defensa seguirá teniendo como principal argumento el de que la plata fue recibida como pago por una operación comercial completamente lícita y que Leyva desconocía el origen del cheque. No le esperan, de todas maneras, unos buenos días al ex ministro conservador. Después de haber escampado durante varios meses a los enredos jurídicos, con su asilo en Costa Rica, su intermediación en el proceso de paz y su reciente visita a España, con la declaración de Aparicio se le viene encima un nuevo chaparrón. nMientras Leyva estaba en España en Colombia se entregaba el principal testigo en su contra Aparicio dice que se trató de un préstamo personal y no de un asunto de negociosLa defensa de Leyva dice que si se devolvió la plata, no hay delito de enriquecimiento ilícito