Las imágenes satelitales a las que tiene acceso el Gobierno nacional gracias a la tecnología del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) no mienten. Se ven en tiempo real, selvas, bosques, parques naturales y demás biodiversidad del país; a diario se guarda registro de diferentes puntos.
Desde hace más de cinco años se ha evidenciado algo particular: la reserva nacional natural Nukak, una enorme área protegida de la Amazonía colombiana, ubicada en Guaviare y que colinda con Meta, Vaupés y Guainía, está cada vez más deforestada.
Al pasar esa información a las autoridades encargadas de proteger el medio ambiente, se dieron cuenta de que las zonas más afectadas eran por donde se escucha decir: “Buenos días, patrón”, el saludo efusivo de un campesino al ver pasar a Reinel Gaitán Tangarife, ´el terrateniente del pueblo´, el reconocido ganadero, agricultor, empresario de aceite de palma y dueño de múltiples lotes.
Don Reinel siempre se movía por las fincas con su robusto esquema de seguridad, otorgado por la Unidad Nacional de Protección, aparece en fotos de redes sociales con dirigentes políticos reconocidos del país y se ganó el respeto de los habitantes de Granada, Lejanías, Villavicencio, Meta y San José del Guaviare.
Es el hombre que dio múltiples oportunidades de empleo y ofreció tierras para que decenas de familias tuvieran un techo donde vivir, las mismas que salieron a hacer plantones en Granada, el pasado 17 de febrero, cuando capturaron a Gaitán, porque en medio de la campaña Artemisa liderada por la Fiscalía, Fuerzas Militares y Policía Nacional, los investigadores dijeron tener pruebas contundentes que demostrarían que el gran empresario en realidad estaría relacionado con los delitos de cohecho por dar u ofrecer explotación Ilícita de yacimiento minero y otros minerales, daño a los recursos naturales y fraude procesal.
“Reinel, amigo, el pueblo está contigo”, gritaban en la plaza principal de Granada, con pancartas que decían: “No más persecución política, Reinel Gaitán libre”, es que uno de sus 33 hijos fue candidato del Centro Democrático, a la cámara de representantes por Meta en las últimas elecciones, y muchos asociaron la captura a la contienda electoral, pero esto va más allá.
Según los informes iniciales, el empresario de 61 años se habría adueñado ilegalmente de 4.500 hectáreas de tierras baldías en la reserva Nukak; para entender la dimensión y gravedad del asunto, tenga en cuenta que una cancha de fútbol mide media hectárea, es decir, son alrededor de 9.000 canchas de fútbol lo que él habría obtenido de manera ilegal, y de esas, 600 hectáreas –1.200 canchas de fútbol– antes tenían árboles y ahora no.
Habrían sido utilizadas por Gaitán con el fin de parcializar para la siembra de palma de aceite. Las autoridades estiman que la humanidad -por esa afectación- está dejando de recibir 130 toneladas de oxígeno al año.
Pero eso no le bastaba a Gaitán, además sacaba provecho ilegalmente de los recursos naturales extraídos del río Ariari -material de arrastre para construcción-, pagaba a policías para que omitieran los controles; de hecho, junto con él y su hombre de confianza fueron capturados siete uniformados que recibían plata del empresario para que hicieran de cuenta que no veían nada irregular.
SEMANA conoció en exclusiva algunas de las pruebas que reposan en su contra y que demostrarían una completa red, incluso de alcaldes y jueces que habrían favorecido la destrucción de los pulmones del mundo. En la Fiscalía reposan varias grabaciones obtenidas por la interceptación de líneas telefónicas en las que se evidencia que miembros de instituciones oficiales le pasaban información sobre las investigaciones que se adelantaban en su contra; las pistas que tenían las autoridades suministraban nombres de los investigadores.
En una de las conversaciones se escucha a quien sería el alcalde de Lejanías, Meta, Óscar Iván Chaparro, decirle a Gaitán “mi jefe”; le manifiesta que está moviendo las influencias para evitar que en un operativo policial le incauten y destruyen la maquinaria pesada con la que afecta el río Urichare y le asegura que él está haciendo todo lo posible para ayudarlo con la autoridad.
Se atreve a darle consejos para evitar que sea descubierto, indicándole que tiene que poner a alguien para que cuando vean llegando a la Policía den tiempo de esconder la maquinaria, porque hay “mucho sapo” en el pueblo.
Esa es solo una de las grabaciones; otra se dio en abril de 2021 y relacionaría al juzgado primero promiscuo con función de control de garantías de San José del Guaviare, en cabeza del juez Germán Morales. Pues ante él la Fiscalía presentó información confidencial del caso de Gaitán y, 35 minutos después, el empresario recibió una llamada telefónica desde el número del juez, en la que le dicen que tienen que hablar con él por un medio seguro para contarle algo.
Luego se pudo evidenciar que la información suministrada se filtró. Con dichos datos no solo Gaitán lograba burlar las pesquisas, sino que además denunciaba penalmente a quienes estaban próximos a dejarlo en evidencia.
Este medio confirmó que Gaitán, en los últimos años, ha interpuesto 25 denuncias contra el estado, investigadores del CTI, de la Policía, medios de comunicación, entre otros, la mayoría por presunta extorsión, amenazas, calumnia, injuria..., todo con tal de desacreditar a quienes desde hace más de una década han tratado de demostrar el riesgo que representa para la sociedad, sus presuntos nexos con el narcotráfico y otros grupos criminales. Desde el año 2008, está bajo la lupa de las autoridades.
Su capacidad para esconderse bajo el caparazón de la corrupción, su baja estatura -1.60- y su astucia para escabullirse de los problemas le dieron el alias de Gurre, como llaman a los armadillos en Meta, uno de los animales que viven en las reservas naturales que, según información de las autoridades, él mismo está destruyendo.
Si hay alguien que conoce cómo funcionan las redes criminales que afectan el medio ambiente en Colombia es el general Alejandro Barrera, director de la Dirección de Carabineros y Seguridad Rural (Dicar), él manifiesta que en las reservas naturales se está viendo un fenómeno particular.
Los grupos criminales contactan a terratenientes de la región, para hacer una alianza proponen llevar a campesinos de otras regiones para que vivan en esos predios baldíos, a los que aparentemente no llega nadie por la distancia, los invaden, cuentan con la complicidad de funcionarios de las oficinas de registro y notarias para ponerlos a su nombre.
Las organizaciones delincuenciales roban ganado de Venezuela, se lo ponen en el terreno y les dan un lugar donde vivir, a cambio de eso reciben las ganancias, pueden luego vender el predio a un tercero, en la mayoría de las veces al terrateniente.
En algunas zonas del país en ese mismo terreno les permiten sembrar cultivos de pan y en otras hectáreas cultivos ilícitos. Lo que sí es cierto es que en la mayoría de las veces el campesino al que le dieron el terreno queda debiéndole favores a la organización criminal, que su vez son adoctrinados según la ideología del grupo criminal que tenga injerencia en la zona.
Este podría ser el caso de alias Gurre, las autoridades dicen tener suficiente material probatorio para indicar que las zonas de las que él se adueñó son reserva y que hace unos años estaban llenas de bosques de los que se apropió de manera irregular.
En un peritaje financiero se estableció que este hombre tiene alrededor de 258 propiedades en el departamento del Meta, entre ellas la pata de procesamiento para aceite de consumo humano. Su capital superaría los 30 mil millones de pesos de los cuales 600 millones no se habrían podido justificar.
Cuando Gaitán supo de las investigaciones decidió declararse en quiebra, manifestar que no tenía cómo pagar trabajadores y demás, pretendiendo frenar que el Gobierno se siguiera metiendo en sus cuentas; pero al parecer no le funcionó porque tras el peritaje se determinó que su fortuna no se ha visto afectada y por el contrario cada vez crece más.
“El Gurre es un depredador de la Amazonia. Él estaba cometiendo un ecocidio y por eso debe pagar”, enfatiza Barrera. De ser declarado culpable, este hombre podría pagar mínimo 15 años de cárcel. Pues cada vez, con mayor fuerza, se deja en evidencia que hay una riqueza más valiosa que cualquier otra, y es la biodiversidad que garantiza agua, oxígeno y vida constituyéndose patrimonio para la humanidad y la garantía de vida para miles de especies de flora y fauna.