La gasolina que se inyectó a la investigación que logró poner al descubierto la red de contrabando y corrupción liderada por Diego Marín Buitrago, alias Papá Pitufo, se acabó y los responsables de llevar a la cárcel a los principales socios del contrabandista, ahora terminaron perseguidos, amenazados y destituidos.
Un agente infiltrado, justamente el encargado de recuperar las pruebas contra alias Papá Pitufo, fue amenazado y su trayectoria de casi tres décadas en la investigación, se frustró. Se trata del mayor de la Policía, Peter Steven Nocua, destituido en una barrida que en las últimas semanas fue notificada a través de resoluciones desde el Ministerio de Defensa.
El oficial, que apoyó la investigación contra Papá Pitufo, terminó incluido en la resolución que lo deja por fuera de la Policía y sin la posibilidad de refutar la decisión. Su nombre se redactó en los informes de Policía y las evidencias que serán fundamentales en la etapa de juicio contra el llamado zar del contrabando.
Pero no solo el mayor Nocua, el resto de investigadores, fiscales y agentes encubiertos fueron apartados de la investigación, separados de sus cargos, remitidos a unidades de alto riesgo y ahora destituidos. Un reclamo que se escuchó en la Fiscalía y que retumbó en la Policía, con pocos efectos.
Las decisiones alejaron a los protagonistas de una investigación que recibió aplausos y hasta condecoraciones, terminaron como parias en unidades dispersas por todo el país, lo que ocurrió después fueron vencimientos de términos y libertades de los principales implicados en este escándalo.
Por fuera de la Policía o rezagados en unidades de la Fiscalía, los responsables de liderar la investigación tendrán que ser llamados al juicio contra Diego Marín; se convirtieron en testigos y su declaración será fundamental en el propósito de lograr una condena, como debe ser el objetivo de la Fiscalía.
El problema para la investigación, que seguramente no incomoda a Papá Pitufo, es que esos testigos trasladados o destituidos, bajo amenaza, no tendrán tantas ganas de entregar su versión ante un juez, luego de que su única protección, trabajar y servir a la Policía, se acabó con una decisión administrativa de la misma Policía.
El proceso contra Papá Pitufo avanza en la etapa preparatoria al juicio. Un fiscal anticorrupción tiene en su poder una parte del proceso del que se han desprendido media docena de radicados que incluso dejó a funcionarios públicos y hasta una campaña presidencial comprometidos.