Mediante labores de patrullaje, la Policía Metropolitana encontró una fiesta clandestina en el sur de Bogotá. En el lugar las personas estaban incumpliendo todas las medidas de bioseguridad. El operativo contó con el acompañamiento de autoridades locales y en el lugar se impusieron 30 órdenes de comparendo.
El coronel Edgar Ávila, comandante de la Policía en la Estación de Chapinero, dijo que un total de nueve establecimientos que han organizado fiestas clandestinas se han cerrado en esta localidad. “Hemos encontrado a ciudadanos aglomerados en los mismos, lo que suma aproximadamente unos 430 comparendos a esas personas por violar las normas de sanidad, de bioseguridad y aglomeración", señaló. "De igual manera, en estos nueve establecimientos se aplicaron los cierres correspondientes, en algunos de tres, siete o diez días, debido a que a veces son repetitivos o tienen un historial donde ya han violado algunas normas del 1801, el Código de Convivencia Ciudadana”.
Durante las fiestas clandestinas es evidente la violación de protocolos de bioseguridad, distanciamiento y porte de tapabocas. Estas son las primeras medidas que se incumplen, un hecho que además se suma a las pocas medidas tomadas por los establecimientos: “En estos establecimientos no hay los elementos de bioseguridad al ingreso, ni distribuidores de gel, ni distribuidores de alcohol; por ende, no hay lavado de manos durante todo el tiempo. En igual medida se ha evidenciado que el elemento común en todos los nueve establecimientos son las bebidas embriagantes”.
El coronel Ávila destaca que además del alcohol también se han encontrado sustancias alucinógenas en los operativos: “En algunos hemos encontrado personas que al momento de hacer la requisa tienen sustancias alucinógenas que son parte, según ellos, de su dosis personal autorizada”.
Pero más allá de esto, lo alarmante de la situación está en los altos niveles de contagio por covid-19. “Inicialmente nosotros hicimos unos procedimientos, solo dos, donde los señores fiscales, al inicio, nos recibían las personas que organizaban estos eventos para judicializar; luego vinieron ya unos conceptos donde no se podían judicializar, solo podíamos hacer las actividades administrativas", explica el coronel. "Es decir, todo el ejercicio del cierre del establecimiento y la aplicación de las multas a los diferentes asistentes que se encontraban en los mismos”.
El coronel también señala que muchos de estos lugares se están escondiendo tras la medida de ‘cielo abierto’ en la ciudad: “A partir del Decreto 216, algunos se están escondiendo bajo la figura de restaurantes a cielo abierto, lo que tiene que ver con gastrobares, que en su momento estaban implementados hasta las doce de la noche”.
Las convocatorias a estas fiestas clandestinas en la ciudad se estarían realizando a través de las redes sociales. “Los ciudadanos aprovecharon el documento que sale de la Secretaría de Desarrollo Económico, porque inicialmente la alcaldesa había autorizado los gastrobares. Esto se venía cumpliendo y se venían haciendo los controles correspondientes en el gastrobar o restaurante, en donde se permitía una bebida embriagante, una copa de vino, una cerveza, que es el acompañamiento de un alimento. Ahora, al ampliar la Secretaría de Desarrollo Económico estos tiempos hasta las tres de la mañana, es evidente que estamos dedicados a otra actividad completamente diferente a la de un restaurante. En algunos sitios se pueden encontrar tres botellas de whisky con 3 empanadas”.
El coronel Ávila afirma que se han cerrado doce establecimientos que no tienen nada que ver con gastrobares o restaurantes, pero aclara que tanto el Distrito como la Policía trabajan para que los establecimientos no se camuflen bajo la modalidad de ‘cielo abierto’. “Es prudente indicar que en el momento en que la alcaldesa sacó el Decreto 207, en el que ella fue muy clara y daba las líneas de los protocolos que tiene que seguir con los restaurantes a cielo abierto, el decreto indicaba que solo pueden estar dentro del establecimiento el 25 por ciento de mesas; es decir, que si hay cien mesas, solo podrían estar en servicio 25 dentro de un establecimiento", explicó. “Cuando es ‘cielo abierto’, es decir, que las mesas externas están aledañas al establecimiento, solo se puede tener una ocupación del 35 por ciento de las mesas registradas en la Secretaría de Gobierno. Lamentablemente esto ha sido difícil de controlar porque a veces es incómodo para el mismo cliente que pase la Policía cuando ellos están consumiendo un alimento para contar mesas o verificar, pero cuando se hacen los controles vemos que no estamos siendo juiciosos con la ocupación de mesas y el cumplimiento de los horarios correspondientes”.
Ávila asegura que hay una enorme irresponsabilidad y compromiso, tanto de los consumidores, como de los dueños de establecimientos. Y lo que es más grave aún, señala la presencia constante de menores de edad en estas fiestas clandestinas. Incluso destaca que para este 31 de octubre se ha evidenciado la invitación de varios establecimientos a pasar esta fecha en los lugares y con disfraces. Para controlar esto, afirma, trabaja junto con los gestores de la Secretaría de Gobierno e invita a los ciudadanos para que eviten asistir a este tipo de aglomeraciones para no seguir aportando al aumento de contagiados asintomáticos y así evitar se vuelva a los cierres y cuarentenas como se está haciendo en distintos países del mundo.