En la transición de la nueva administración en la Fiscalía, se conocieron nombramientos, salidas y recién llegados a los cargos de mayor relevancia en el ente acusador. La estructura de la Fiscalía en Colombia arranca, obviamente, con la fiscal general, Luz Adriana Camargo; luego están su vicefiscal, Gilberto Guerrero, y el coordinador de los fiscales delegados ante la Corte Suprema de Justicia, Hernando Barreto.
De la vicefiscalía se desprenden unas delegadas: contra las finanzas criminales, seguridad territorial y criminalidad organizada; de esta última sale la dirección contra la corrupción, tan sonada en estas últimas semanas, como la encargada de llevar las investigaciones más complejas y que comprometen los recursos públicos, también a los funcionarios encargados de ejecutarlos y protegerlos.
Justamente, en el momento de mayor complejidad, en el escándalo de la Unidad para la Gestión del Riesgo - UNGRD, se conoce que la fiscal Diana Patricia Mojica, funcionaria de amplísima experiencia en la rama judicial, se convierte en la nueva jefe de esa dirección y de paso en la responsable de darle resultados al país en la lucha contra la corrupción.
La doctora Mojica es abogada de la Universidad de Ibagué, con dos especializaciones del Externado en derecho constitucional y ciencias penales y criminología. Además, tiene una maestría en estudios avanzados en derechos humanos de la Universidad Carlos III de Madrid, España.
Su trayectoria profesional arrancó como escribiente en la sala de disciplina judicial de Bogotá. Fue oficial mayor en la misma seccional de la judicatura en la capital, luego juez penal municipal y del circuito, también en Bogotá.
A la Fiscalía llegó en 2013, como delegada ante los jueces del circuito. Su trabajo le permitió llegar como auxiliar de los fiscales delegados ante la Corte Suprema de Justicia y más tarde fiscal delegada ante Tribunal de Bogotá. En el concurso de mérito de la rama judicial ocupó el primer puesto en la convocatoria para magistrados.
Recientemente, fue la encargada de procesos de relevancia y hasta polémicos. La fiscal Mojica logró la captura del coordinador del CTI en Buenaventura, conocido como Pacho Malo y vinculado a grupos criminales dedicados al contrabando. También fue la responsable de la imputación de cargos a la polémica fiscal Angélica Monsalve.
Mojica reemplazará al también fiscal Eduar Alirio Calderon, que estuvo en la dirección contra la corrupción por más de dos años, con amplios resultados en procesos como Centro Poblados, el sonado caso de las Marionetas, que llevó a varios congresistas ante la justicia, además de la judicialización de un centenar de funcionarios públicos enredados con la corrupción en todo el país.
El reto que asume la nueva directora es enorme. Los procesos pendientes, los que están llegando y los que llegarán, resultan de relevancia para el país y son justamente lo que más indignación provocan. Los resultados son fundamentales para medir la efectividad.