El madrugón de San Victorino, ubicado en el centro de Bogotá, es tal vez el evento comercial que más recursos mueve por la venta de ropa, también por la afluencia de público que alcanza las 400.000 personas cada día. Los compradores llegan a las 3:00 a. m., para abastecer sus negocios de ropa ubicados en barrios populares de la ciudad. Lo que se vive dentro de los locales comerciales es un verdadero frenesí. “Solo es que abran la puerta y la gente sale a correr hacia los puntos de venta”, contó una persona que fue a comprar el vestuario de navidad para su familia.  El desborde y la afluencia de público es un tema conocido por los comerciantes y la Alcaldía de la localidad de Santa Fe, quienes desde principio de diciembre diseñaron un plan para atender la demanda de las personas. Se incrementó la seguridad de la Policía que alcanza a los 300 hombres, articulados con al menos 100 vigilantes de empresas privadas. Además, el comercio formal diseñó una estrategia para la carga y descarga de los camiones que llegan a esta zona y con ello mejorar la circulación de los peatones. También implementaron el cierre de vías y crearon una oferta cultural.