El pasado primero de julio, Semana.com reveló una historia que nuevamente dejó al descubierto irregularidades en el Instituto Nacional Penitenciario, (Inpec). Basado en un informe oficial, se denunció que el polémico contratista Emilio Tapia (uno de los condenados por el carrusel de contratos en Bogotá) quiso ‘ponerse de ruana’ el pabellón de máxima seguridad de La Picota, a donde regresó trasladado desde la cárcel de Cómbita (Boyacá). El informe, rotulado con el número 002536 del 23 de junio, daba cuenta de que el interno había violado los protocolos del sistema de prisiones. En efecto, con la ayuda de varios internos y del personal de la guardia, comenzó a adecuar su celda con los lujos a los que está acostumbrado. En el escrito, el director del penal informó que varios guardianes del pabellón –conocido como PAS B– denunciaron las anomalías, las cuales fueron confirmadas por funcionarios de la Unidad de Policía Judicial del penal. Al llegar a la celda identificada con el número 41, asignada al polémico contratista, encontraron a un dragoneante del Inpec realizando una serie de trabajos en la celda. Con él se encontraban adicionalmente dos internos de mínima seguridad, quienes estaban realizando labores de albañilería y construcción”. Rezaba el informe que aseguraba que en otros lugares del mismo pabellón se encontraron una nevera y un televisor –de propiedad de Tapia– que no estaban autorizados por la dirección. La queja involucraba algunos funcionarios de la propia cárcel, entre ellos el subdirector de La Picota, coronel retirado Miguel Ángel Mota Rodríguez, un funcionario que, según dicen allí, es muy flexible con algunos internos considerados VIP. Luego de la revelación las directivas del Inpec, como es habitual, prometieron una investigación interna para establecer quiénes burlaron las normas. En principio, fuentes del penal aseguraron que fue trasladada toda la guardia del PAS B a otros puntos de la cárcel. Y ahora aseguran que el subdirector Mota Rodríguez fue separado temporalmente del cargo. “Aquí no se le ha vuelto a ver –dice un funcionario del penal–. Él deberá responder por lo que pasó, pues es el subdirector de esa estructura donde Tapia cometió la irregularidad”. Semana.com se comunicó con la dirección del organismo carcelario. Allí dijeron que, en efecto, el coronel Mota fue suspendido temporalmente aunque sigue vinculado a la institución. En su contra, eso sí,  hay una comprometedora investigación de control interno que se espera dé resultados en poco tiempo. Tapia también recibió castigo. Lo mandaron a compartir celda con otro preso y allí no pudo acomodar ni el televisor ni la nevera que ese día logró meter, con la complicidad de la guardia, en uno de los pabellones más custodiados del país.