La cuarentena ha obligado al mundo a cambiar la forma de vida. Sin embargo, en un mundo paralizado, los campesinos no se detienen. Siguen cuidando los cultivos y los alimentos para que lleguen a punto a los hogares. En la imagen Óscar Montaño y Marco Montaño cultivando cilantro en Facatativá. Foto: Guillermo Torres/ SEMANA