Los candidatos del Centro Democrático, que se estrenan en elecciones regionales, no escatiman esfuerzos por alcanzar el poder en alcaldías y gobernaciones, un objetivo que parece no estar al alcance de sus posibilidades, pues se trata de una ambiciosa aspiración para un partido que apenas lleva dos años de formación.Sin embargo, para revertir los pronósticos desfavorables, sus líderes y candidatos recurren a la fórmula más conocida, a la figura de su máximo líder, el expresidente Álvaro Uribe, a quien no solo ven como el faro, luz y guía del movimiento, sino también en ese imán que pueda atraer los votos para hacer milagros en las urnas.De ahí que a Uribe se le haya visto protagonizando una escena que podría ser inédita en su trayectoria política. O por lo menos que muy pocos le recuerdan. Este miércoles madrugó para salir a las calles de Medellín a entregar volantes a transeúntes y conductores, a quienes pedía respaldar con su voto a los candidatos a la alcaldía de esa ciudad y a la gobernación de Antioquia. Ellos son Juan Carlos Vélez Uribe, a quien lo favorecen las encuestas, y que se podría convertir en el mayo triunfador del Centro Democrático en las elecciones del domingo; y Andrés Guerra, un joven aspirante al que Uribe le dio su guiño a última hora, luego de darle la espalda a la excongresista Liliana Rendón.  Uribe, tras cinco meses de intensa campaña, parece que ha comprobado que su fortín político es Antioquia, precisamente su propio terruño. Allí goza de la simpatía de la mayoría de sus habitantes, y según lo demuestran las elecciones en los últimos tiempos, parece ser profeta en su propia tierra, a diferencia del adagio popular que reza lo contrario. Y a las numerosas vallas y carteles publicitarios que penden en todos los rincones del departamento, con su imagen junto a la de sus candidatos, Uribe decidió hacer un esfuerzo adicional, a tan solo días de las urnas, salir a las calles a repartir volantes, como nunca antes se le había visto. ¿Tendrá  resultado?