En menos de 24 horas, dos comandos de la Policía en Antioquia fueron atacados por sicarios. La emergencia más reciente se presentó en el municipio de Turbo, ubicado en la subregión del Urabá antioqueño. Mientras que en El Bagre el acto terrorista tuvo lugar en la noche de este jueves.

Pasadas las 11:00 a. m., sujetos que se transportaban en una motocicleta lanzaron una granada contra la estación de servicio de la Policía en la zona urbana de Turbo. El artefacto lo ubicaron a 15 metros de la puerta principal y luego huyeron del sitio segundos antes de explotar.

Los uniformados que estaban dentro de las instalaciones no se vieron afectados ni mucho menos los civiles que caminaban por el sector. De igual manera, los vehículos de la institución y la infraestructura física no tuvieron alteraciones producto de la detonación.

El comandante de la Policía en Urabá, coronel Óscar Hernán Cortés Dueñas, detalló que los sicarios no pudieron ser capturados por las autoridades; sin embargo, las unidades judiciales e investigativas están avanzando en la identificación de los responsables.

A pesar de esto, advirtió que los uniformados están garantizando las condiciones de convivencia y seguridad en el municipio. “Hoy más que nunca, estamos todos comprometidos con la atención inmediata de cualquier situación que se pueda presentar”, afirmó el comandante.

Lo mismo ocurrió en El Bagre, localizado en la subregión del Bajo Cauca, cuando a las 9:50 p. m. del jueves una pareja de sicarios tiró una granada que no generó afectaciones en la población ni en la fuerza pública.

Ambos casos están asociados al plan pistola que ordenó activar el Clan del Golfo en contra de la Policía y el Ejército como retaliación por las operaciones que han adelantado contra las cabezas visibles de la organización delincuencial que tiene atemorizada a las comunidades.

Este grupo opera en varios municipios de las subregiones de Urabá, Suroeste, Occidente y Bajo Cauca. En el marco del paro armado, al menos 60 pueblos se paralizaron, por lo que se cree que el despliegue de los ilegales se concentra en el 48 % del territorio departamental.

A raíz de los actos terroristas que ocurrieron en las últimas horas, el gobernador de Antioquia, Aníbal Gaviria Correa, rechazó las situaciones e insistió en la necesidad de domar a los delincuentes por medio de los mecanismos que tiene en el Estado.

“Para quienes quieren sembrar terror con cobardes ataques contra nuestra fuerza pública, como el ocurrido en El Bagre, solo hay dos caminos: el sometimiento a la justicia o el sometimiento por la fuerza de la majestad del Estado. La violencia nunca ha triunfado, ni triunfará”, afirmó Gaviria.

Durante una conversación que el gobernador sostuvo con el presidente electo, Gustavo Petro, ambos coincidieron que los esfuerzos deben estar direccionados a defender y proteger la vida de las personas en un momento donde se empiezan a disparar los homicidios.

Para frenar los delitos, los mandatarios reconocieron la necesidad de un sometimiento a la justicia. Desde Antioquia se le propuso al gobierno entrante -que tomará posesión el siete de agosto- que gestione un proyecto legislativo que afile las normas con el fin de estimular el desmonte de los grupos armados, “para que en los próximos meses desarticulemos esas redes criminales. A los que no se sometan por ese camino, que les caiga el poder del Estado”, afirmó el mandatario de los antioqueños.

Esta iniciativa se conoce luego de que 40 organizaciones delincuenciales le plantearan a Gustavo Petro la intención de fijar un cese al fuego con miras a comenzar un diálogo que lleve a la clausura de sus acciones terroristas, entre los firmantes aparece el Clan del Golfo.