En el Guamo, Tolima, Jeison David Choutz experimentó el momento más duro de la larga e insufrible caminata que emprendió desde la Universidad de la Amazonia hasta Bogotá. Faltaban pocos minutos para descansar, 2 kilómetros para la parada. Su cuerpo empezó a sentir un hormigueo. Ya sabía lo que iba a pasar. Llevaba 15 libras de pollo en la mano que les habían regalado, aceptó caminar lo que faltaba. Cuando solo le quedaban 30 metros sus piernas no dieron más. Estaba sufriendo un choque térmico. Se quedó en el suelo durante media hora, sin mover ningún músculo. Un estudiante de medicina le ofreció suero hasta que el cuerpo se recuperó para seguir la larga marcha.