No podía ser más polémica la decisión del Ministerio de Tecnologías de la Información y la Comunicación (MinTIC) acerca de quién administrará el valioso dominio punto co, un tesoro digital que pertenece a todos los colombianos. Se adjudicó el contrato a una firma que tiene demandado al Estado en tribunales internacionales por haber convocado esa licitación, en lugar de renovárselo automáticamente – porque ellos son los contratistas actuales, desde hace diez años, y aspiraban a que el contrato les fuera renovado–. Al mismo tiempo que demandó la licitación participó en ella, la ganó y mantiene viva su demanda. Así que Neustar, como se llama esta compañía norteamericana, pretende explotar doblemente el negocio, mediante las ganancias que obtendrá por vender dominios de internet terminados en .co durante los próximos cinco años, y del fallo favorable que espera obtener y que obligaría al país a pagarle 350 millones de dólares, si lo gana.

“¿Cómo explicarle esto a un ciudadano común y corriente?”, pregunta alarmado el director de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado, Camilo Gómez, quien considera absurdo el hecho de que Neustar pretenda operar un contrato manteniendo demandado al Estado. Aunque las posibilidades de que Neustar gane esta demanda parecen reducidas, teóricamente es posible un escenario en el que Colombia deba pagarle la sanción, a la vez que seguirá explotando comercialmente el dominio .co. “Confío en que no sucederá, porque el contenido de la demanda no es sólido”, explica Gómez. En primer lugar, se trata de una controversia contractual y no de inversión; es decir, se discute si un contrato debería renovarse o no, lo que se resuelve en el orden interno. De hecho, Neustar pidió a la justicia colombiana suspender la licitación, no obstante, la corte rechazó esta pretensión. El segundo argumento a favor de Colombia es que Neustar, al participar en la reciente licitación, aceptó las nuevas condiciones e incurrió en contradicción frente a su propia demanda. Pero hay más. Ese no es el acto más sorprendente de esta empresa. Pocas horas después de ganar la licitación, el pasado 3 de abril, se conoció que Neustar fue vendida a otra compañía internacional, GoDaddy, así que MinTIC adjudicó el negocio a una empresa y firmará el contrato con otra. Durante el proceso de licitación, Neustar no informó al Gobierno colombiano sobre las negociaciones en curso con GoDaddy.

Y hay más aún. Neustar ya se había burlado del Estado colombiano hace varios años, cuando obtuvo por primera vez la licitación para administrar el dominio .co. En 2010 fue convocada la primera licitación para entregarle la administración y explotación comercial del dominio a una compañía privada, de alcance mundial, que tuviera las condiciones financieras y tecnológicas necesarias para sacarle el jugo al apellido digital del país. Colombia tuvo suerte en la repartición original de dominios de internet, porque debido a las dos iniciales del nombre de nación, le correspondió uno que podría ser utilizado por las empresas privadas como dominio relativo a “company” o “compañía”. Eso le confiere un atractivo especial en los mercados internacionales de dominios de internet; de hecho, es uno de los cinco más apetecidos. En aquella primera licitación se exigía la presencia de capital nacional en la empresa que se hiciera cargo del negocio, y ganó .CO Internet S. A. S., cuyos socios eran el empresario colombiano Eduardo Santoyo y Neustar, una de las firmas más grandes del mundo en el ámbito de administración de dominios. Y la gestión que hicieron fue comercialmente un éxito total. Pero no para Colombia, que recibió solo el 7 por ciento de las ganancias, esto es, 41.000 millones de pesos en una década. En ese lapso .CO Internet S. A. S. vendió 2,2 millones de dominios a razón de 30 dólares en promedio por dominio al año. Un negocio redondo para ellos, y pírrico para Colombia, pero así estaba establecido en el contrato. En 2014, Neustar se hizo al 100 por ciento de .CO Internet S. A. S., lo que presuntamente violó los términos de la adjudicación. Autorizaciones nada claras dentro del Ministerio TIC de entonces permitieron el cambio accionario del operador, en hechos que quedaron bajo investigación de la Procuraduría.

La ministra de TIC, Sylvia Constaín, decidió poner fin a ese mal negocio para Colombia y convocó nueva licitación, ya no por diez años sino por cinco, y no para que la nación reciba el 7 por ciento, sino una tajada grande. Neustar pretendía la renovación automática en las mismas condiciones de repartición inequitativa de utilidades, y al no lograrlo, entabló la demanda ya explicada. Ganó de nuevo porque ofreció que ahora Colombia se quedará con 81 por ciento de los ingresos. Esta licitación ha estado plagada de errores y acusaciones. Cuando los primeros borradores de pliego de condiciones fueron publicados, en octubre del año pasado, varios interesados denunciaron que se favorecía a una empresa llamada Afilias. El ministerio atendió las observaciones y modificó los pliegos, y después de eso, Afilias decidió no participar. El día de la adjudicación del contrato se presentó una nueva polémica. Quedaban en carrera dos proponentes, y el que no ganó, el Consorcio DotCO, conformado por la británica CentralNic y la colombiana Mi.com.co, alegó que hubo un error en el cálculo de los puntajes y que, por tanto, el resultado debería ser revocado. Gerardo Aristizábal, representante legal de DotCO, sostiene que un redondeo mal hecho en la cifra promedio de las propuestas permitió dar como ganador a Neustar, cuando en realidad debió quedar eliminado porque estaba por debajo del margen inferior exigido en la propuesta. Ante la negativa del MinTIC de revisar su decisión, DotCO interpuso una tutela en los tribunales de Bogotá pidiendo la suspensión de la firma del contrato y acudió a la Procuraduría General de la Nación. La ministra Constaín no ve problema en nada de lo que aconteció. “Si bien la empresa presentó un cambio, el mismo se da en la composición accionaria de la matriz de ese grupo, lo cual no compromete la seriedad del licitante ganador”, respondió a SEMANA. En cuanto a la demanda contra Colombia por parte de Neustar, dijo que eso es un asunto en manos de la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado, reafirmó que no hubo errores en el proceso de adjudicación y que no se vulneró ningún derecho.

Eduardo Santoyo, gerente de .CO Internet S. A. S., la firma ganadora de la licitación, dijo no estar autorizado para referirse a la demanda de Neustar contra Colombia, ni respondió acerca del polémico cambio en la composición accionaria que tuvo lugar. Al preguntársele sobre la desventajosa repartición de utilidades en la concesión anterior versus la fórmula actual, respondió que “el anterior contrato se generó en condiciones históricas y operacionales muy diferentes”, y que desde que se anunció la compra por parte de GoDaddy “esta empresa ha expresado su compromiso para con el crecimiento del .co y su interés de hacer de este el recurso más importante de exportación digital en Colombia”. No es la primera licitación del MinTIC emproblemada. La reciente subasta de espectro está todavía bajo un manto de duda en relación con el retiro parcial de uno de los ganadores, la compañía Partners, que desistió de comprar franjas de espectro y desató con ello un debate jurídico que está aún abierto. Aristizábal cree que el MinTIC “no quiere reconocer que cometió otro error, tras el cometido en la subasta de espectro”. El negocio de explotación del dominio tiene una nueva arista. Aunque Colombia recibirá el 81 por ciento de los ingresos, el hecho de que sea GoDaddy la nueva firma que tiene en sus manos el contrato preocupa a los conocedores, porque GoDaddy es famosa por su estrategia de bajos precios. Vende los dominios a 5 dólares, mientras los dominios .co se han vendido históricamente a 30 dólares. Lo cual significa que el país podría recibir el 81 por ciento de muy poco. El debate está abierto.