El Tribunal Superior de Santa Marta ordenó la inmediata suspensión de las obras adelantadas para el paso del megatren que tenía afectada la cadena hotelera Decamerón. El fallo de una tutela, proferido el 28 de enero, le acaba de dar la razón a la industria turística que consideró que la empresa ferroviaria, Ferrocarriles del Norte de Colombia (Fenoco), había vulnerado el principio de legalidad al construir una carretera aledaña a la carrilera con el propósito de brindar acceso a los turistas. La cadena hotelera, además, ha considerado la posibilidad de demandar la empresa ferroviaria por no contar con una licencia ambiental para el transporte del mineral. La noticia se da luego de una enconada disputa entre la cadena hotelera y el gobierno por permitir el paso de un megatren cargado de carbón por las inmediaciones del Hotel Galeón que funciona en el corredor turístico de Santa Marta, en el Caribe colombiano, y que había obligado la decisión de su cierre. “El tren cuenta con una licencia para la realización y reconstrucción de vías férreas, pero esa licencia, en ninguna parte contempla el transporte de carbón”, dijo a Semana.com el abogado apoderado de la firma hotelera, Manuel Martínez. Los 19 representantes del Concejo de Santa Marta, turistas y algunos gremios rechazan el paso del mega tren por las cercanías de la zona turística. La razón es obvia, el megatren que tiene 2.100 metros de largo, más de 20 cuadras de longitud, pasa a 15 metros del edificio del hotel. Además del estruendo y el daño ambiental que genera, los riesgos por la seguridad de los turistas obligan a cerrar el hotel, 10 minutos antes de su paso que dura otros 6. Desde el 5 de enero, cuando comenzó a transitar, su frecuencia era de 2 y 3 veces por día. Pero se proyectaba que en un mes el tren pasaría entre 7 y 10 veces por día, con sus respectivos retornos, lo que obligaría al hotel a cerrar 20 minutos, 20 veces al día. Todo comenzó con lo que el hotel consideró un incumplimiento de las directrices del gobierno. El 20 de septiembre del año pasado, en comunicación oficial de la Presidencia de la República se determinó no autorizar el tránsito del tren al puerto de Prodeco, “hasta tanto no se realice la obra de paso a desnivel para el acceso a la zona turística y la adecuación de la vía de servicio”. Sin embargo, los turistas que se encontraban en la zona hotelera, el 5 de enero tuvieron que soportar el paso de la máquina lo que generó una protesta junto con trabajadores del hotel Decamerón. La obra “de paso a desnivel”, no se interpretó por el Inco, como un túnel o un puente, que mitigara el ruido y la contaminación al paso del tren, sino que se construyó un puente peatonal para facilitar el paso de los turistas por encima de la carrilera. Además, el Ministerio de Transporte autorizó la construcción de una calzada paralela a la ferrovía en interpretación de la “adecuación de la vía de servicio”. Por ahí se suponía que debían acceder los turistas, sin embargo, el hotel alegó que esa área es de “seguridad” y que la norma prohíbe la utilización de la misma y su uso, que además de ilegal es riesgoso. La noticia con la cual comenzó el debate carbón versus turismo tuvo lugar cuando, en una carta abierta, el hotel denunció que las obras adelantadas por Inco eran ilegales y lo que buscaban era favorecer el paso el mega tren. El lunes de la semana pasada, Inco respondió que el hotel también ocupaba un terreno ilegal pues a lado y lado de la carrilera le pertenecen 15 metros al Estado. Sin embargo, con una medición de peritos, el hotel demostró que sus predios están dentro de lo establecido por la ley. El jueves de la semana pasada, el Hotel Decamerón anunció su solicitud de cierre definitivo de la sede en Santa Marta ante el Ministerio de la Protección Social. “No es que nos vamos, sino que nos botaron de Santa Marta”, fue lo que dijo el gerente del hotel, Rafael Tapias, mientras explicaba las razones de la solicitud para poder despedir a los empleados. Además, el dueño del hotel Lucio García, denunció en a La W que en el fondo del mar se encontraban 3.000 toneladas de carbón debido a una barcaza de la Drummond (empresa de carbón implicada en el transporte de carbón en esa área) que se hundió. Por su parte, Álvaro José Soto, argumentó que si el hotel cerraba se debía a sus “dificultades económicas”. La enérgica reacción de la cadena hotelera no se hizo esperar, Martínez aseguró que ese argumento era falso: “¿Quién va a creer eso si en temporada el hotel tiene una cobertura del 102 por ciento? Es decir, hay que pedirle el favor a las familias de que reduzcan el número cuartos”, dijo. Con el cierre de la sede del hotel, además de los turistas que tendrían una oferta menos en posibilidades de alojarse, también saldrían afectados los 800 empleados con los que cuenta el Galeón. Por esta razón el presidente del sindicato de trabajadores calificó como una “catástrofe” la noticia y también anunció acciones legales contra el Estado en caso de su cierre por vulnerar los derechos de los trabajadores. De esta manera, se vivió una nueva disputa del sector carbonero y el sector turístico. El primero con el argumento del desarrollo que traería la extracción del mineral y el segundo defendiendo el derecho a gozar de un medio ambiente apto para los turistas. Por ahora, este primer round, lo gana el turismo y la 'bahía más hermosa de América' seguirá sin tren carbonero.