En los momentos más tormentosos de la crisis por el proceso 8.000 Serpa, antiguo jefe de debate del ex mandatario, asumió la defensa del gobierno desde el Ministerio del Interior. Según Fernando Botero, Serpa también sabía de la financiación ilegal de la campaña. Sin embargo el ex ministro santandereano pudo continuar en su cargo hasta cuando renunció para lanzarse a la Presidencia de la República. Ahí comenzó su verdadera tragedia, pues el estigma de la defensa a Samper ayudó para que su aspiración política fuera derrotada en tres oportunidades consecutivas.