Juan Carlos desconocía que su hija Daniela, que tenía 2 años en ese entonces, ya habla perfectamente español e inglés. La niña extraña la música que escuchaban juntos y los cuentos que le leía. Conoció a su padre por las cartas. Por el secuestro, también se perdió la adolescencia de su hijo Júnior, que ahora tiene 20 años. A Juan Carlos se le quedó en el tintero un libro sobre la paz en Colombia, y la idea de hacer un posgrado en economía y derecho.