Inglaterra, triste. El exceso de juventud es perjudicial en un Mundial. Esa parece ser la lección que deja la selección inglesa de fútbol, que ofreció partidos de muy alto nivel, un estilo de juego dinámico y atractivo para el público, y jugadores de gran clase como sus jóvenes delanteros Sterling, Sturridge y Wellbeck. El sorteo quiso que Inglaterra quedara sembrada en el mismo grupo de Italia y Uruguay, dos equipos con mucha más experiencia y oficio en copas del mundo. Podría decirse que a Inglaterra, que merecía mejor suerte, le tocó bailar con las más feas. Una lástima. Porque, más allá de que los resultados que obtuvo Inglaterra inviten a pensar en un fracaso, lo cierto es que se va del mundial un gran equipo. O, mejor, el proyecto de un gran equipo.     De crack Un detalle muy llamativo del partido que jugaron Colombia y Costa de Marfil es el gol de James Rodríguez. A pesar de su baja estatura, logró conectar un cabezazo inatacable para el portero. Nada pudieron hacer los espigados defensores marfileños. Rodríguez encontró el resquicio para atacar el balón, y movió su cabeza de tal manera que hacia el arco de Costa de Marfil salió un verdadero misil.