La administración del presidente Gustavo Petro acaba de cumplir cien días de mandato y está claro que el país está dividido.

Un porcentaje de ciudadanos está complacido con la gestión del jefe de Estado, mientras que otros están sumamente preocupados y consideran que este es el peor momento por el que ha pasado Colombia. Conforme a la encuesta de Invamer S.A.S., el mandatario tiene 49,7 % de aprobación y una desaprobación del 42,7 %.

Según el sondeo más reciente del CNC, el presidente cuenta con un beneplácito de su gestión del 62 %. El Gobierno ha recalcado algunos de sus logros en estos primeros cien días, que incluyen la aprobación de la reforma tributaria, la radicación del proyecto de ley para crear el Ministerio de la Igualdad, la entrega de 590 hectáreas que eran del paramilitarismo a 50 familias campesinas, el lanzamiento del programa Cambia mi Casa, y la instalación de la comisión que trabajará en la reforma de la Ley 30 de educación superior.

De acuerdo con estas encuestas, está claro que existe un porcentaje alto que aprueba la gestión del presidente y que ha logrado simpatizar con él. A los cien días de mandato, el gobierno pasado tuvo una anuencia del 27 %, lo que deja una brecha enorme a comparación con las cifras del gobierno actual.

Ciertos ciudadanos califican estos logros y la administración de Petro como una gestión majestuosa y monumental y consideran que el jefe de Estado está dejando a nuestro país en alto tanto nacional como internacionalmente, y es que cabe recalcar que, como dijo el expresidente Álvaro Uribe refiriéndose a la gestión de Gustavo Petro: “Nada de lo que ha dicho lo ocultó en la campaña, ha sido coherente”, enunciado que no puede ser más real. Petro ha sido transparente y no ha engañado a su electorado. Está cumpliendo con lo que prometió y por ende gran parte de sus votantes le siguen siendo fieles.

Pero no todo es color de rosa para el mandatario. Existe también un amplio porcentaje que está en discrepancia con lo que va de su mandato y lo ha demostrado en las calles. Miles de ciudadanos han manifestado su inconformidad con marchas en distintas regiones del país, argumentando que al Gobierno le hace falta un norte claro.

Señalando que no se ha llevado a cabo la compra de vacunas contra la viruela del mono, que se ha creado una alianza entre el actual gobierno con partidos políticos tradicionales que tanto criticaban en campaña, critican la aprobación de la reforma tributaria a pupitrazo y temen por las propuestas de llevar a cabo una reforma política y una reforma a la salud. Han argumentado que al presidente le falta mano dura con los criminales y desaprueban las políticas propuestas en materia de hidrocarburos.

Siempre será bueno que exista una oposición que exprese su opinión, que vigile y critique al gobierno muy de cerca y que señale lo que se está haciendo bien y lo que no. El gobierno tiene la enorme tarea de seguirle siendo fiel a sus votantes, pero más importante aún debe escuchar las voces de los inconformes.

Sí es cierto que el presidente tiene una alta aprobación, pero muchas de sus propuestas no. Según la encuesta de Invamer S.A.S., al preguntarles a los entrevistados sobre la legalización del cannabis recreativo, el 57,1 % dijo estar en desacuerdo. Es muy peligroso y desalentador que, según la misma encuesta, el 59,8 % de encuestados considera que las cosas en Colombia van por mal camino y el 34 % cree que va por buen camino.

Es un buen momento para que el Gobierno se enorgullezca por mantener a su electorado, pero también debe examinar y recalcar lo que se está ejecutando mal. Preguntarse si el gabinete es el adecuado y revisar minuciosamente las reformas propuestas para decidir si son las que más le convienen al país, siempre concentrándose en el bienestar de todos los ciudadanos.

“Mi ideal político es el democrático. Cada uno debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado”, Albert Einstein.