El pasado 23 de febrero durante el Consejo de Seguridad de Bogotá, como en ‘Crónica de una muerte anunciada’, el Comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, el General Oscar Gómez le dijo a la Alcaldesa que habían fuertes indicios e información clasificada acerca de varios actos vandálicos que se estaban preparando durante las diferentes marchas programadas para el siguiente día. La Alcaldesa, durante esa reunión, restó importancia a las advertencias y encargó a su Secretario de Seguridad, Hugo Acero, para que trabajara de la mano con la Policía y la representara en cualquier decisión que se debiera tomar.

Lo que sucedió ese 24 de febrero, ya es conocido. Un joven herido en un ojo; uniformados, así como funcionarios de la administración distrital y de la Veeduría Distrital atacados. La marcha que salió de la Universidad Pedagógica hacia el centro de Bogotá terminó en actos vandálicos contra un banco, una estación de Transmilenio y un articulado del Sistema Masivo de Transporte.

Mientras estos desmanes sucedían, la decisión en el Centro de Mando Unificado fue que el Esmad debía intervenir para detener a los vándalos. El Secretario de Seguridad, como delegado de la Alcaldesa, avaló la decisión. Pero como ya nos tienen acostumbrados, la mandataria decidió no asumir la responsabilidad de dicha decisión y culpar a la Policía Nacional, asegurando que la administración no estaba enterada de lo que sucedía.

Una vez más queda comprobada la falta de articulación de la administración distrital y cómo lo han dejado ver las cifras, la inseguridad en Bogotá no es un tema de percepción sino de que aquí no hay quien lidere. El Secretario de Seguridad no existe ni siquiera para su misma jefe. Como lo he denunciado desde hace muchos meses, no hay Secretario de Seguridad y no es más que una figura decorativa cuyas decisiones no son avaladas por la Alcaldesa. Para ella “su secretario delegado” no estaba en el Centro de Mando, es decir, no existe.

Como si fuera poco y como ya es común, la Alcaldesa se lava las manos y culpa a los otros, pasando por encima del debido proceso puso en duda la acción de las autoridades y se atrevió a decir que la herida del civil fue realizada por un uniformado, sin una investigación que lo haya determinado.

De no creer que la Administración Distrital y algunos Concejales del partido de la Alcaldesa, salgan a desinstitucionalizar la lucha contra la delincuencia atacando a la Policía, cuyos miembros deben estar en primera línea conteniendo a los delincuentes y violentos.

La actitud de la alcaldesa no aporta en nada, evitar la inseguridad es un trabajo que se debe hacer en conjunto con el Gobierno Nacional y las autoridades pero, buscando una pelea diaria solo logra restar credibilidad y confianza en las instituciones.

La protesta es válida pero las infiltraciones y el vandalismo no. Apoyar a las autoridades es decirle a los delincuentes que los buenos somos más, una cosa son las marchas por motivos válidos pero otra son los vándalos infiltrados.

Alcaldesa usted ya no es candidata, ya no está en campaña para quedar bien con todos por algunos votos. Usted debe liderar y trabajar, porque hasta el momento aquí siguen mandando los delincuentes no usted.