El actual régimen tiende a autodestruirse debido a propuestas absurdas, lo cual frecuentemente ilusiona a los colombianos que esperan con ansias la finalización de esta ‘horrible noche’. La vergüenza ante propios y extraños gracias a irracionales manifestaciones públicas como el ‘lamentar la caída del muro de Berlín’, símbolo de la opresión y de la perdida de libertades fomentado por una tendencia ideológica obsoleta y fallida, se puede comparar con la propuesta ya hecha de reducir el crimen, legalizando los delitos; esto es cantinflesco o digno de Ripley.

Posiblemente, todo esto responde a un libreto perfectamente hilvanado, pues aparentemente estos despropósitos tienen como objetivo servir de cortina de humo para enmascarar otras irregularidades que pueden poner en jaque la legalidad y continuidad del Gobierno. Cada día se observa con mayor preocupación que se suman más hechos al dossier oscuro del poder, como el negacionismo sistemático del jefe de gobierno que no acepta verdades para así evadir las realidades, como es el caso de no reconocer la magnitud y el valor de las marchas multitudinarias en contra del Gobierno del pasado 19 de junio, tratando de engañar a la población sobre su falsa aceptación, pues la desaprobación de su gestión subió al 60%.

Otras situaciones aún más complejas envuelven al círculo de poder, tal es el caso del video mostrando el masaje real donde la expresión “…Con marihuana se siente más rico…”, además de cubrirnos de vergüenza por lo que representa, parece que estuviera en sintonía con la discusión en el Congreso de la reforma constitucional presentada por el diabólico pacto para regular la producción y comercialización del cannabis de uso recreativo, propuesta que afortunadamente fue hundida en último debate. ¿Estamos frente al cambio, rico y sabroso?

En algunos medios se han registrado recientes declaraciones de quien fuera la jefe de Gabinete del Gobierno, las cuales muestran diferentes versiones o contradicciones sobre el aparente robo de que fue objeto, especialmente relacionadas con la cantidad de dinero, comentarios en los que nuevamente aparecen mencionadas ‘unas bolsas negras’ con dinero, trayendo a colación de que otra investigación por hechos que relacionaban a un Senador recibiendo dinero en ‘bolsas negras’ fue archivada en 2021. ¿Sera permisividad o complicidad?

En las declaraciones de la exjefe de gabinete se menciona igualmente la existencia de documentos ‘oficiales y exclusivos’ dentro del maletín que se supone se encontraba en su residencia y contenía el dinero objeto del aparente robo; esto es de la máxima gravedad y debe tener un tratamiento inmediato, porque hasta la seguridad del Estado puede estar en juego y por consiguiente la soberanía, la integridad del territorio y sus instituciones, pues de ser cierto lo del robo, quien lo haya consumado tuvo acceso a esta información clasificada.

La Fiscalía tiene la obligación de adelantar un proceso cristalino sobre este tema, pues no es posible que un funcionario de Palacio pueda llevar a su casa documentos clasificados que por doctrina deben tener un tratamiento estricto de seguridad y que hasta a expresidentes de superpotencias los están procesando por hechos muy similares. Ojalá haya un pronto resultado y se revise en Palacio la doctrina sobre el tema. ¿Qué otros documentos se habrán perdido y cuantos pueden estar en manos de los potenciales adversarios del país? ¿Fuga de información? ¿Espionaje? Es mucho lo que puede haber alrededor de este tema.

La emergencia económica se acaba de plantear; esta herramienta constitucional permite dar solución a crisis que se presenten frente a posibles perturbaciones inminentes del orden económico, social y ecológico o frente a una calamidad pública. No debe ser empleada para otros propósitos, pues tanto el jefe de Gobierno y sus ministros serán responsables ante la ley por cualquier uso indebido de esta facultad que permite gobernar por medio de decretos con fuerza de ley.

No se debe perder de vista lo que se proponga bajo esta emergencia económica; no puede citarse una constituyente, ni tampoco se puede cerrar el congreso, ni aprobar los proyectos rechazados en el Congreso. Hay fanáticos de extrema izquierda que están martillando sobre estos dos temas, que de materializarse darían fin al estado de derecho y se constituiría una dictadura.

En las próximas elecciones, los cargos de elección popular no pueden quedar en manos de la izquierda, porque esto destrozaría nuestra maltrecha democracia. El poder del voto en sagrado.